Un día de verano Siip iba paseando con sus padres. Hacía calor y para refrescarse un poco decidieron entrar en una librería, y ver si algo les llamaba la atención para llevarse a casa y disfrutar de esas tardes donde el cielo se nubla y no apetece tanto irse a la playa. Entraron y empezaron a ojear. Se notaba que era temporada de vacaciones porque los libros que inundaban los estantes eran de entretenimiento y aventuras, grandes dibujos y colores atractivos. Uno le llamó especialmente la atención, tenía el lomo rojo y un acabado brillante que relucía en todo ese estante. Se puso de puntillas para agarrarlo y antes de que sus talones hubieran retornado al suelo, sus ojos tras sus gafas se pusieron como platos, no podía creerlo. El libro se llamaba "Siip y la bruja del tren" y era un cuento de pocas páginas que ilustraba su portada con un chico más o menos de su edad... moreno y con gafas... como él. No daba crédito a tanta coincidencia, un cuento donde el protagonista se llamaba como él, y físicamente tenía bastante parecido también. "Bueno" - pensaba- "yo soy mayor que él, este del cuento es más niño que yo".
Inmediatamente recordó esa película donde el protagonista vivía en una película de la que no era consciente hasta que empezó a preguntarse muchas cosas que, para la mayoría de la gente, se dan por supuestas. Se sentó y se quedó ensimismado mirando la portada... "¿y si todo era un cuento también? ¿ y si mi vida no era más que la invención de un joven escritor moviendo sus imaginarios hilos de marioneta? ¿y si esos padres maravillosos no eran más que parte de la historia?"... pero él podía mirarse, tocarse, abrazar a sus padres. Era todo real, o al menos eso quería creer él. De repente, vio que sentía un nudo en el estómago, y que una sensación de pánico le impedía abrir el cuento. ¿y si había mas coincidencias? ¿y si realmente su vida, lo vivido hacia poco menos de un año.. o quizá dos, estaba allí reflejada?
No podía ser.. hace algún tiempo ya aprendió como controlar esos ataques de pánico gracias a una gran amiga, y pensó que era solo un cuento con una extraordinaria coincidencia, y que se lo iba a llevar para leerlo tranquilamente. Su cuerpo se relajó y abrió el cuento por la primera página; era una dedicatoria del autor a todos los que le habían inspirado, ayudado, colaborado en la ilustración del cuento... una página más y la historia comenzó.. justo cuando su padre le llamó para salir de la librería; eso si, con el libro bajo el brazo.
miércoles, 11 de agosto de 2010
jueves, 5 de agosto de 2010
...conquista
En ocasiones da la sensación de que intentamos conquistar el mundo dejándonos el lugar más preciado en total abandono: nosotros mismos.
Es más, muchas veces no simplemente lo olvidamos, sino que directamente lo profanamos y pisoteamos en busca de algo, en teoría, mucho más importante.
Sin armonía ni equilibrio en tu vida, no hay conquista duradera, es decir, no hay conquista alguna pues conquistar no es llegar y agarrar, sino que es conservar y mantener después. Y sin la participación del alma, sin la sensación de que aquello que conquistamos enriquece nuestra alma, saldando ilusiones previas profundas, no hay armonía ni equilibrio.
Hoy es muy sencillo poner un velo sobre el alma, aislar su voz, y seguir otros caminos. Nos han condicionado y enseñado a eso. Nos han transmitido a través del miedo un escenario de dolor que sólo se puede vencer, en teoría, con conquistas materiales que sólo algunos nos pueden decir cuáles son.
El alma aparece en una urna de cristal templado que lo aisla del individuo y no le permite mostrar el verdadero camino de la conquista.
El primer objetivo debe ser la liberación. Y no la del alma, porque ésta no es confinable, sino la de nosotros mismos. La liberación que nos permita una conexión profunda con nuestro ser. Con esa conexión especial que nos mantiene VIVOS (con mayúsculas) en el camino de la realización real y no de la que nos impusieron.
En ese recorrido, en ese territorio de conciencia profunda no tiene sentido la conquista del mundo, porque somos dueños de todo; o mejor dicho, somos parte de todo, de un todo Universal.
Venimos de la nada, de un milagro de energía e intención, de una voluntad correspondida... y allí volveremos. Nadie conquista aquello que ya posee ni nadie defiende nada si comparte todo con el resto de fuerzas de la naturaleza.
Cuando entendamos que todos somos UNO, y que todo lo que existe forma parte de él, dejaremos de tener ansiedad por una conquista ficticia y frustrante.
Es más, muchas veces no simplemente lo olvidamos, sino que directamente lo profanamos y pisoteamos en busca de algo, en teoría, mucho más importante.
Sin armonía ni equilibrio en tu vida, no hay conquista duradera, es decir, no hay conquista alguna pues conquistar no es llegar y agarrar, sino que es conservar y mantener después. Y sin la participación del alma, sin la sensación de que aquello que conquistamos enriquece nuestra alma, saldando ilusiones previas profundas, no hay armonía ni equilibrio.
Hoy es muy sencillo poner un velo sobre el alma, aislar su voz, y seguir otros caminos. Nos han condicionado y enseñado a eso. Nos han transmitido a través del miedo un escenario de dolor que sólo se puede vencer, en teoría, con conquistas materiales que sólo algunos nos pueden decir cuáles son.
El alma aparece en una urna de cristal templado que lo aisla del individuo y no le permite mostrar el verdadero camino de la conquista.
El primer objetivo debe ser la liberación. Y no la del alma, porque ésta no es confinable, sino la de nosotros mismos. La liberación que nos permita una conexión profunda con nuestro ser. Con esa conexión especial que nos mantiene VIVOS (con mayúsculas) en el camino de la realización real y no de la que nos impusieron.
En ese recorrido, en ese territorio de conciencia profunda no tiene sentido la conquista del mundo, porque somos dueños de todo; o mejor dicho, somos parte de todo, de un todo Universal.
Venimos de la nada, de un milagro de energía e intención, de una voluntad correspondida... y allí volveremos. Nadie conquista aquello que ya posee ni nadie defiende nada si comparte todo con el resto de fuerzas de la naturaleza.
Cuando entendamos que todos somos UNO, y que todo lo que existe forma parte de él, dejaremos de tener ansiedad por una conquista ficticia y frustrante.
jueves, 29 de julio de 2010
...la única salida
Ella corría desorientada intentando no levantar demasiado la cabeza. Temía hacerlo y enfrentarse a las miradas del resto de personas. Lo había notado con el panadero, que en vez de mostrarle su habitual indiferencia, había clavado en ella unos ojos oscuros y profundos, mostrándola indefensa y desnuda en este mundo tan peligroso en que se había convertido su nuevo vecindario.
Igual con el vecino que se cruzó en la esquina, la señora regordeta de la parada del bus, que la miraba con la misma cara de asco y desilusión que seguro le ponía a a comida que tiraba a regañadientes cuando estaba a punto de estallar; el conductor o el vendedor de prensa. ¡Ni siquiera el vendedor de prensa! Podía oir las risas salir desde la caseta donde se mantenía recluido, rodeado de papel por todas partes, y era llegar ella frente al mostrador y su semblante parecía el de un asesino en serie... o aun peor, el de un buen hombre cara a cara con el asesino en serie de su hija.
" Pero, ¿qué puedo hacer yo? Lo he intentado todo. El psicólogo me dijo que sólo yo podría cambiarlo, pero llevo meses visitándolo, esforzándome día tras día, y cada vez es peor, cada vez son mas los que me repudian. También el sacerdote, aquel curandero que fui a ver una tarde; incluso la única persona que me ha regalado una sonrisa últimamente, ese chico que siempre está jugando a baloncesto en el parque, todos me han dicho lo mismo". "Nadie te está juzgando caprichosamente, eres tú la que lo has provocado, y cada vez se hace peor."
El día pasó vertiginoso, plagado de miedo, sintiendo la ira, escondiéndose como una fugitiva, y esa noche decidió que no viviría así ni un día más. Si el problema estaba en ella, lo asumiría de una vez.
Compró unas velas, soportando la mirada inquisitiva de los chinos del bazar. Subió corriendo las escaleras y cerró violentamente la puerta tras ella. Aún jadeante puso unos cojines en el suelo, los roció con alcohol, y se sentó encima de ellos, sintiendo el penetrante olor que inundaba la sala.
Encendió las velas y las puso alrededor. Tomó un cigarrillo y le dio una calada profunda... pero no le supo a nada. Mientras, acercó la cerilla a su cara, notando el calor que desprendía.
Mientras dejaba caer la cerrilla sobre los cojines empapados de alcohol sobre los que ella reposaba notó una sensación profunda de paz y, justo después, un fuerte golpe de calor sobre su cara. Pegó un salto y vio como el sol calentaba su piel casi hasta quemarla. Estaba en la cama, empapada. Todo había terminado justo cuando le decían, justo cuando ella quiso. Había despertado.
Igual con el vecino que se cruzó en la esquina, la señora regordeta de la parada del bus, que la miraba con la misma cara de asco y desilusión que seguro le ponía a a comida que tiraba a regañadientes cuando estaba a punto de estallar; el conductor o el vendedor de prensa. ¡Ni siquiera el vendedor de prensa! Podía oir las risas salir desde la caseta donde se mantenía recluido, rodeado de papel por todas partes, y era llegar ella frente al mostrador y su semblante parecía el de un asesino en serie... o aun peor, el de un buen hombre cara a cara con el asesino en serie de su hija.
" Pero, ¿qué puedo hacer yo? Lo he intentado todo. El psicólogo me dijo que sólo yo podría cambiarlo, pero llevo meses visitándolo, esforzándome día tras día, y cada vez es peor, cada vez son mas los que me repudian. También el sacerdote, aquel curandero que fui a ver una tarde; incluso la única persona que me ha regalado una sonrisa últimamente, ese chico que siempre está jugando a baloncesto en el parque, todos me han dicho lo mismo". "Nadie te está juzgando caprichosamente, eres tú la que lo has provocado, y cada vez se hace peor."
El día pasó vertiginoso, plagado de miedo, sintiendo la ira, escondiéndose como una fugitiva, y esa noche decidió que no viviría así ni un día más. Si el problema estaba en ella, lo asumiría de una vez.
Compró unas velas, soportando la mirada inquisitiva de los chinos del bazar. Subió corriendo las escaleras y cerró violentamente la puerta tras ella. Aún jadeante puso unos cojines en el suelo, los roció con alcohol, y se sentó encima de ellos, sintiendo el penetrante olor que inundaba la sala.
Encendió las velas y las puso alrededor. Tomó un cigarrillo y le dio una calada profunda... pero no le supo a nada. Mientras, acercó la cerilla a su cara, notando el calor que desprendía.
Mientras dejaba caer la cerrilla sobre los cojines empapados de alcohol sobre los que ella reposaba notó una sensación profunda de paz y, justo después, un fuerte golpe de calor sobre su cara. Pegó un salto y vio como el sol calentaba su piel casi hasta quemarla. Estaba en la cama, empapada. Todo había terminado justo cuando le decían, justo cuando ella quiso. Había despertado.
domingo, 25 de julio de 2010
...almas gemelas
Ellos sabían que había algo especial. No era la relación típica. Una conexión más allá de la amistad, del cariño, del amor, existía entre ellos. No necesitaban hablarse para saber qué necesitaban, ni siquiera necesitaban mirarse. Mientras otras parejas se quedaban extrañadas con sus risas al mismo tiempo y sus reacciones parecidas, ellos sabían que aquello siempre estuvo allí.... incluso cuando ellos no estaban. La energía siempre estuvo allí... miles de años atrás, millones de años desde aquella gran explosión donde todo era una sola cosa, donde el universo no era más que una estrella a punto de estallar.
Seguro que dos ondas muy cercanas salieron disparadas en aquel momento ancestral y estuvieron incansables buscándose de nuevo, añorando tanto tiempo atrás de formar parte de la misma entidad, y en su duro peregrinar, mientras se acercaban, no dejaron de dar la chispa de vida a un cachorro de perro, calor al corazón de un oso polar, rumbo a una gaviota.
Un día esas ondas sintieron que algo les llevaba al mismo lugar, y con ellas, dos cuerpos anónimos perdidos por la ciudad. Una le lanzó a la otra un aviso luminoso a través de unos ojos verdes, y la otra sonrió desde él sabiendo que su alma gemela, millones de años después, volvía a estar a su lado. Hoy él esta lejos, muy lejos, viviendo la vida de cualquier mortal. Cansado pero sereno mira hacia el cielo y sonríe a la inmensidad. Al instante, ella se gira, respira profundo y esboza una sonrisa en medio de un sueño del que no quiere despertar. Sólo hay un océano que separa los cuerpos; prácticamente nada para dos almas gemelas que vivieron separadas toda una eternidad.
miércoles, 21 de julio de 2010
...todo controlado
Aquella mañana le dijeron que todo estaba controlado. Llegó en un 4x4 lo más cerca que pudo de la orilla y antes de bajar se colocó, con cara de hastío, unas botas de goma negras y resguardó dentro de ellas sus pantalones.
Oteó el horizonte y pudo ver nítidamente aquella línea donde el cielo se fundía con el mar; más nítidamente que nunca. El mar era una inmensa mancha negra.
Se fue hasta el puesto de operaciones, con mucho cuidado pues todo ese petroleo del suelo podría mancharle el traje con alguna salpicadura. Allí estuvo viendo que finalmente al fuga se había controlado. Revisó nuevamente los datos, costes, equipos, días, y los tradujo en millones de dólares. Ya sabía que lo peor para él había pasado. En pocos días los periódicos de todo el mundo, todas las radios y televisiones mirarían para otro lado y el acoso cesaría. Ahí quedaría libre para negociar con el gobierno, recordar sus aportaciones a los partidos políticos, lobbies y otras instituciones; y la imposibilidad de mantenerlas si tuviera que asumir el coste total de la catástrofe. Habría un acuerdo con correctivo de cara a la galería y subida de precios encubierta para retornarlo.Una sonrisa de satisfacción parecía evadirlo del desastre que tenía frente a él.
De vuelta al coche tropezó con algo. Miró hacia abajo y vio un ave enterrada en petroleo. Con una patada la trató de apartar de su camino, pero el ave no se movió un milímetro;tampoco su pie, que quedó atascado. Intentó empujar con la otra pierna pero perdió el equilibrio y calló de rodillas. Miró hacia atrás y vio como el ave, con ojos inertes pero abiertos y cubiertos de alquitrán parecía tener una mueca diferente, agresiva, vengativa. Intentó empujarlo de nuevo para quitarse esa visión incómoda que golpeaba su conciencia pero sus rodillas deslizaron hasta caer boca abajo en el lodo negro.
El olor era insufrible. Animales en descomposición en un lago de petroleo. Allí donde antes había una arena dorada y un mar azul.
Comenzó a marearse, sus brazos y piernas luchaban en el lodo, pero lo único que conseguía era hundirse más. Poco antes de perder el conocimiento hizo un último esfuerzo y levantó la mirada buscando a su chofer. Estaba dentro del coche, inmóvil, mirándolo impasiblemente. Ahí sintió que todo se estaba acabando, que su oportunidad había pasado. Una vida de elecciones tomadas a su favor, pero contra el resto. Una justa venganza de todo aquello que profanó. La naturaleza, pura e infalible, una vez mas dictó sentencia castigando a aquellos que un día dejaron de entender que son parte de ella.
Oteó el horizonte y pudo ver nítidamente aquella línea donde el cielo se fundía con el mar; más nítidamente que nunca. El mar era una inmensa mancha negra.
Se fue hasta el puesto de operaciones, con mucho cuidado pues todo ese petroleo del suelo podría mancharle el traje con alguna salpicadura. Allí estuvo viendo que finalmente al fuga se había controlado. Revisó nuevamente los datos, costes, equipos, días, y los tradujo en millones de dólares. Ya sabía que lo peor para él había pasado. En pocos días los periódicos de todo el mundo, todas las radios y televisiones mirarían para otro lado y el acoso cesaría. Ahí quedaría libre para negociar con el gobierno, recordar sus aportaciones a los partidos políticos, lobbies y otras instituciones; y la imposibilidad de mantenerlas si tuviera que asumir el coste total de la catástrofe. Habría un acuerdo con correctivo de cara a la galería y subida de precios encubierta para retornarlo.Una sonrisa de satisfacción parecía evadirlo del desastre que tenía frente a él.
De vuelta al coche tropezó con algo. Miró hacia abajo y vio un ave enterrada en petroleo. Con una patada la trató de apartar de su camino, pero el ave no se movió un milímetro;tampoco su pie, que quedó atascado. Intentó empujar con la otra pierna pero perdió el equilibrio y calló de rodillas. Miró hacia atrás y vio como el ave, con ojos inertes pero abiertos y cubiertos de alquitrán parecía tener una mueca diferente, agresiva, vengativa. Intentó empujarlo de nuevo para quitarse esa visión incómoda que golpeaba su conciencia pero sus rodillas deslizaron hasta caer boca abajo en el lodo negro.
El olor era insufrible. Animales en descomposición en un lago de petroleo. Allí donde antes había una arena dorada y un mar azul.
Comenzó a marearse, sus brazos y piernas luchaban en el lodo, pero lo único que conseguía era hundirse más. Poco antes de perder el conocimiento hizo un último esfuerzo y levantó la mirada buscando a su chofer. Estaba dentro del coche, inmóvil, mirándolo impasiblemente. Ahí sintió que todo se estaba acabando, que su oportunidad había pasado. Una vida de elecciones tomadas a su favor, pero contra el resto. Una justa venganza de todo aquello que profanó. La naturaleza, pura e infalible, una vez mas dictó sentencia castigando a aquellos que un día dejaron de entender que son parte de ella.
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