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| Tomada de http://movimientorugby.blogspot.com |
Esta bien, es cierto que Haití está lejos, pero durante un tiempo la sentimos muy cerca. Percibíamos el dolor de cada persona, el hambre, la sed, la llegada de la enfermedad. Era todo tan cercano que quisimos colaborar. Como aquel que ve como tu vecino de al lado tiene una avería en el gas y nosotros le dejamos que se duche en casa. Igual, pero mucho más aún. Aquello era muy grave, era una tragedia ¿Era?
No ha pasado tanto y parece que la distancia con Haití se ha vuelto a hacer infinita. Nos suena como un nombre lejano: "sí, recuerdo, sí... aquellos que tuvieron el terremoto... ¿era un terremoto no?" y volvemos a nuestros grandes problemas de cada día, tan terribles para nosotros, tan cercanos.
Haití sigue sangrando en la distancia, pero también Zambia (86% pobreza), La franja de Gaza (81%), India (200 Millones de personas pobres), y muchos países más. Nos queda lejos. Hay mucha distancia y sólo la suele acercar un árbol de navidad y algunas campañas publicitarias. Claro, es que está lejos.
¿Y en tu barrio? ¿Y ese hombre que sigue durmiendo en cajas de cartón a 4 grados bajo cero en el cajero donde tú sacas dinero cada día? ¿Y ese niño que sale al pasillo llorando cuando pegan a su madre en el tercer piso? ¿Y ese anciano respetable que ves por la noche revisando la basura para encontrar algo de utilidad que compense su pensión de mierda? ¿A que distancia están ellos de tu corazón? ¿La suficiente para hacer algo o lo necesitas todavía más cerca?
