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martes, 15 de mayo de 2012

...un motivo para correr.

Cuesta correr sin motivo. Es casi imposible si no eres Forrest Gump. La buena noticia es que hay muchos motivos por los que correr. Habitualmente la meta no se encuentra al final de la carrera de ese día, sino que es una mera etapa, una necesidad, un paso previo que la mayoría deben dar para poder disfrutar de una carrera final. Hay personas que corren por placer, pero también tienen objetivos en los que apoyarse: estar en forma, disfrutar del paisaje, tomar el aire tras una jornada encerrado entre cuatro paredes.
En la vida también cuesta salir cada día sin motivos. Necesitamos uno, si puede ser bueno, si puede ser basado en la emoción, uno de esos que erice el vello y no encoja el estómago. Si conviertes cada día en una etapa más de la carrera final, el día que te toque la prueba definitiva, serás un ganador. Porque todo corredor sabe que en pruebas tan importantes, ya ganas si eres un finisher.

Fotografia de blogs.runners.es

martes, 19 de abril de 2011

... el potencial ilimitado te espera

Hay un potencial ilimitado en nosotros. Este potencial, que está impoluto cuando nacemos, se va reduciendo conforme nuestra personalidad va "aceptando" las limitaciones que la sociedad, las personas que nos quieren, y sobre todo nosotros mismos nos vamos creando. Estas limitaciones de potencial sobre todo responden en lo más profundo a dos miedos básicos que sufrimos, dos miedos  psicológicos: el miedo al fracaso y el miedo al rechazo.
En el fondo, son esos "no soy capaz de hacerlo", "¿cómo voy a conseguirlo si ahí casi nadie llega?" que nos vamos diciendo, o también esos "es mejor que te olvides de ese proyecto, no vas a conseguirlo" o "¿ser astronauta?, eso es una tontería, dedícate a algo más realista" que nos dicen los demás, muchas veces con la mejor intención, pero coartando nuestras posibilidades.
Podemos llegar donde queramos. De hecho, llegaremos donde tenemos que llegar, sin más. Para ello es necesario marcar nuestros objetivos (ya hablamos de ellos en un post anterior... y aunque confío mucho en vosotros estoy seguro que ni el 2% de los que lo leyeron se paró a escribirlos... y creedme, es clave en el éxito; pero la experiencia dice que a menudo nos gusta escuchar claves para mejorar, pero nos cuesta mucho llevarlas a cabo) , y luego, como menciono en ese largo paréntesis, hay que hacer lo necesario para conseguirlo. Se dice que cuando uno está dispuesto a hacer lo que sea necesario para conseguir su objetivo, normalmente lo consigue sin tener que hacer tanto como imaginaba. Hace sólo un mes, Kobe Bryant, el mejor jugador de baloncesto actual en la NBA, ganador de muchos títulos y muchas veces reconocido como el mejor jugador de la temporada, hizo un partido horrible que llevó entre otras cosas, a la pérdida del partido. Estaba jugando en una ciudad que no era la suya, pero después de la charla de su entrenador, salió a la pista, vacía ya y con los limpiadores por las gradas como únicos espectadores, y estuvo mas de una hora tirando a canasta, en chandal, sólo. Un periodista le mandó un mensaje esa noche preguntándole por qué hacia eso, si era lo más normal tener una mala noche después de tantas noches estelares. Él le contestó con un sms que decía "yo quiero lo mismo que todos quieren, sólo que yo lo quiero más y estoy dispuesto a pagar el precio"
¿Simple, verdad? pues piensa en aquello que quieres hacer. Recuerda que tienes todo el potencial dentro para hacerlo y que si no lo consigues, será tu responsabilidad. ¿qué prefieres, triunfar o reconocer que en el fondo no lo deseas lo suficiente?

Escrito para Capazitados: http://www.capazitados.org/index.php?nota=2599

miércoles, 16 de febrero de 2011

...no puedes copiar tu misión

Dicen que si tienes claro lo que te gustaría ser, lo mejor es buscar una buena referencia y copiar. copiar todo hasta tenerlo totalmente interiorizado, hasta ser una imagen perfecta, y entonces conseguirás ser aquello que siempre quisiste, aquello que deseaste para completar tu vida.
Para ello, una razón de peso: somos al 99,9% iguales los unos de los otros y, por tanto, puedes convertirte hasta ese nivel de precisión en cualquiera, por imitación.
La verdad, no estoy nada de acuerdo con ninguna de estas afirmaciones. Es más, creo que puede ser en muchos casos el camino mas corto hacia el vacío interior total.
Por supuesto que no vamos a ir contra las matemáticas, y si hablamos de un 99,9% estamos diciendo que cuantitativamente, numéricamente, somos todos prácticamente iguales es una apreciación correctísima. Pero ¿y cualitativamente?
Yo miro alrededor y veo personas muy diferentes, y eso es porque el 0,01% es el importante de verdad. Es la pincelada definitiva de esa gran obra maestra que es cada ser humano.
Seguro que hay un ego dentro de nosotros queriendo imponerse, ser diferente, sentirse único. Pero no es al ego al que me refiero cuando justifico una diferencia tan abismal. Para mi la diferencia, la importante, es el propósito de cada uno.
El propósito, la misión. Aquello para lo que te tocó pasar por aquí en este momento y espacio determinado.
Mas allá de lo físico, más allá del ego, antes de que llegáramos y justo después de que nos vayamos de esta etapa terrenal, somos mucho más que similares, somos todos la misma cosa. Somos una fuerza común, una energía común, un único ser proveniente de una gran explosión de energía. Pero en esta etapa intermedia, en esta que vivimos como seres individuales a lo que perciben nuestros sentidos, sólo nos diferencia el propósito.
Parece divertido... pero tómalo en serio.
Sólo está en juego el resto de tu vida.
No hay dos iguales, son puros, únicos y homogéneos... todos aportan a algo superior, algo por encima de nosotros, algo global. Seguro que pensáis en mil casos de despropósitos más que propósitos, de tragedias y barbaridades, pero recordad que siempre he puesto por delante la ausencia del ego. Si no somos capaces de reconocer (no de ver porque nuestros sentidos no están preparados para eso) en el otro a mi mismo, si no consigo entender que el daño ajeno que imparta es el peor daño que puedo sufrir... y que sin duda terminaré sufriendo... si no entro en esta dinámica, las acciones en general estarán dominadas por la mente y el propósito será individualista, egoísta, falso.
Busca dentro de ti tu propósito y síguelo sin dudas. Todo alrededor, el mismo universo que te cedió la energía conspirará en tu favor... si lo trabajas. No puedes copiar el propósito de nadie... tampoco debes (aquí si podrías) copiar la exteriorización del ego de nadie. Esa persona que se siente llena por seguir su propósito no es el espejo del tuyo. Esa otra que solo vive del ego es justo lo contrario que deberías copiar, pues te aleja aun más de tu auténtica misión.
Conócete a ti mismo, y en esa originalidad del camino encontrarás la felicidad, que no es más que la paz interior.

domingo, 9 de enero de 2011

...24 km de conversación

Vaya, parece que no llueve y hasta hace un poco de sol. No tengo muchas excusas para no salir aunque ganas si que tengo pocas. Venga, vístete y estira un poco. Vamos allá, a ver cómo estoy que hace mucho que no corro un tramo largo de verdad. Las piernas van respondiendo bien, y el pulso no se acelera, esto pinta genial. Hace mucho que no iba tan suave. ¿A que no te atreves a hacer hoy veinticuatro kilómetros, tú que nunca has hecho más de veintiuno? Venga, te sientes bien, inténtalo que hoy creo que podrás. Primer kilómetro cumplido. Solo uno, quedan veintitrés, y este era cuesta abajo! Demasiado para mi cuerpo, no? Anda, venga, como el amigo de Momo, ese que limpiaba cientos y cientos de metros de calles con asombrosa facilidad. Al final es sólo centrarte en la siguiente baldosa, como si no hubiera ninguna más, y luego otra, y otra. No pienses más allá... solo corre y sigue disfrutando cada paso.
Pues sí, me siento bien y ya van siete kilómetros. El fresco de la mañana se deja notar en mi cara y mi camiseta sudada, casi da un poco de frío, pero es lo mejor para seguir corriendo. Tómate un gel y sigue disfrutando. Por aquí no había venido nunca, los árboles y ese suelo tupido de verde gracias a las últimas lluvias lo han dejado espectacular. Algún día me compraré zapatillas de montaña para correr por ahí, pero ahora concéntrate y disfruta del paisaje. Como decía Jesús, no te olvides de sonreír.
Kilómetro diez y ni asomo de dolores. Ritmo bajito, sí, algunos me pasan rápidos, pero mi pelea no es con ellos. No es con nadie. Es sólo conmigo. Con ese chico que hace algo más de un año se cansó de poner excusas para hacer deporte y de soportar dolores en sus tendones y músculos. Hoy ni me reconozco.
Todo sigue fluyendo con mucha facilidad y tras este repecho voy a llegar al kilómetro doce! Parece que no funciona el podómetro. Bueno, da igual. Si deshago el camino y llego a casa haré los veinticuatro. Pero hoy estoy muy bien, ¡hoy haría cuarenta! Calma campeón que ahora viene lo duro, dentro de poco tendrás que ir empujando hacia delante ese muro de ladrillo invisible que define tus límites. Kilómetro dieciséis. Hace meses que no corro más de quince. Es genial. Me sale una sonrisa casi sin querer. Soy un privilegiado, aquí corriendo, ensimismado en mí y este ritmo de zancada. Sin problemas, sin preocupaciones. Disfrutando de esta maravilla de mañana y este paisaje alrededor. ¡Cuántas personas no pueden correr, ni siquiera caminar! Y cuantas muchas pueden hacer esto y mil cosas más pero no saben disfrutar de todo aquello que les puede aportar. Kilómetro veinte. Apuro el gel de glucosa y el agua. Estoy a solo uno de mi límite de siempre, pero me encuentro bien. Es emocionante. Otra oportunidad de hacerte más fuerte, de superar tus miedos, las barreras que tu cabeza te marca. Si haces estas cosas puedes hacerlo todo. Todo depende de ti. Todo lo que imagines y le pongas voluntad puedes hacerlo. Todo.
Kilómetro veintidós! Muy bien. ¡Lo has conseguido! No sé si es el frío, pero tengo los vellos de punta. Disfruta. No dejes de disfrutar. Sonríe. Inspira y disfruta el momento, pero recuerda que no has terminado aún, puedes más. Solo queda el final. Esas tres pendientes suaves pero que ahora quizá te cuesten. Y tu decías que harías cuarenta. Fanfarrón. Duele un poco el tendón de Aquiles, pero tú no le hagas caso, es un viejo conocido, un poco gruñón, pero hoy no podrá impedir nada. Lo vas a conseguir.
No te aceleres por la emoción. Hoy no se trata de ir rápido, se trata de llegar. Último giro y ahí está mi casa. Genial. ¡Genial! Sonríe y disfruta esos veinticuatro kilómetros. A ver, dos horas y cincuenta y tres minutos. Je,je. No has batido ningún récord pero ¿qué mas da? lo que has conseguido es aún mas importante que eso. Hoy me voy a la ducha pensando que los límites no existen cuando le pones ilusión, voluntad y constancia. Y que es fantástica la sensación de ir haciendo camino hacia ellos, paso a paso. Una nueva lección impagable. Esto no se queda en mi cabeza, en cuanto llegue lo escribo en el blog.