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martes, 29 de mayo de 2012

Con ganas de vivir y soñar

Hoy la noche estaba cerrada, nubes invisibles y luna escondida. El cielo negro se rompía en el cristal del coche con el destello de las farolas al entrar en la ciudad. Demasiado cansado para pensar. Atrás quedó el esfuerzo, los nervios, las risas, las celebraciones... todo. Ahora es el momento de llegar. Demasiado cansado hasta para dormir, demasiado agotado para salir a pasear. Las luces van pasando, es la única señal de movimiento en esta larga carretera oscura... donde el que pasas eres tú realmente.
Cansado y pensando cuántas veces nos empeñamos en sostener que todo pasa a nuestro alrededor, cuando la mayoría de las veces todo se mueve a una velocidad mucho más lenta que nosotros. Veo mi faro al final. Aquel donde enfoco mi mirada y mi vida cada vez que necesito encontrarme, aquel que tras alegrías o tristezas, tras aventuras o tedios acaba volviéndome a la única realidad. El paso del tiempo es un regalo, la sensación de que pasa una condena. Los días que se viven sin sentir que pasaron, una bendición tan escasa como nuestra propia mísera existencia. Una vez más llegué sin darme cuenta de que iba viniendo, sin darme cuenta del camino...una oportunidad más perdida de reconocer que vivía y no soñaba. Ahora si puedo ser plenamente consciente, y soñar.

Fotografia de franciscoacuyo.com

martes, 15 de mayo de 2012

...un motivo para correr.

Cuesta correr sin motivo. Es casi imposible si no eres Forrest Gump. La buena noticia es que hay muchos motivos por los que correr. Habitualmente la meta no se encuentra al final de la carrera de ese día, sino que es una mera etapa, una necesidad, un paso previo que la mayoría deben dar para poder disfrutar de una carrera final. Hay personas que corren por placer, pero también tienen objetivos en los que apoyarse: estar en forma, disfrutar del paisaje, tomar el aire tras una jornada encerrado entre cuatro paredes.
En la vida también cuesta salir cada día sin motivos. Necesitamos uno, si puede ser bueno, si puede ser basado en la emoción, uno de esos que erice el vello y no encoja el estómago. Si conviertes cada día en una etapa más de la carrera final, el día que te toque la prueba definitiva, serás un ganador. Porque todo corredor sabe que en pruebas tan importantes, ya ganas si eres un finisher.

Fotografia de blogs.runners.es

lunes, 20 de febrero de 2012

... ayer corrí mi primera maratón


Soy una persona afortunada. De eso no me cabe duda. Jamás imaginé que mi primera maratón pudiera ser una experiencia tan buena. Eso no quiere decir que la vaya a repetir, porque ahora mismo no me inscribo ni en una carrera de mi casa a la esquina, ni tampoco que la terminara fresco y sin sufrimiento; significa que fue lo mejor que pudo ir. Jamás en ningún entrenamiento había estado mucho más de 12-15km sin dolores en los gemelos… ayer no aparecieron. Jamás había estado mucho más de 20km sin dolores fuertes en los abductores con mi lesión “heredada” del Basket…ayer llegaron en el km 34. Ayer todo lo malo no pasó, o pasó más tarde de lo que habitualmente me pasa. El estómago me respetó el consumo de geles, y muchas veces entrenando me molesta un poco…etc, etc… por eso digo que soy muy afortunado.

Hace seis meses pensé que era un buen momento para lanzarme al reto de la maratón, después de haber hecho algunas medias maratones el año anterior…sufriendo bastante, la verdad. He entrenado feliz y animado, con bastante fidelidad al plan que me marqué para estar en los tiempos humildes en los que yo me podía mover, y sobre todo, para llegar al final de la maratón repitiendo una sonrisa que hubiera sacado durante el camino en repetidas ocasiones. Creo que he sido razonablemente fiel a ese compromiso, salvo con las lógicas enfermedades donde tuve que parar. Esto para alguien que trabaja viajando aún unos 80 días al año, cambiando de zona horaria, y con el invierno en medio (no sólo el de Sevilla o Málaga… también el de Chicago, Lisboa, Barcelona…) creo que habla de mi compromiso personal y de la gente que me rodea, que siempre, siempre me ha ayudado a cumplir ese compromiso.

Esta entrada espero que no quede como algo egocéntrico o que transmita la sensación de comunicar una hazaña, pues nada más lejos de la realidad. Pretende sobre todo tres cosas:
1.- Dar Gracias!!

2.- Felicitar a mis dos acompañantes ese día, mi gran amigo Manolo y el fenómeno de Pablo, que hicieron una maratón extraordinaria, más de media hora mejor que la mía. Son dos cracks que me ayudan a pensar lo normal que soy yo. Sin personas como ellos cerca, yo sería un poco más tonto.
Con Pablo a la izquierda y Manolo a la derecha. Dos gacelas en la maratón
3.- Ratificar algo que llevo mucho tiempo diciendo a todos con los que hablo de este tema: que si yo puedo… #cualquierapuedehacerlo!
A 50m... sintiendo la felicidad...





Como decía, no soy más que un tipo normal. Sí, tal vez un poco afortunado.  Mi suerte es estar llevando una vida normal que me llena de alegría. Pasando por vivencias que me hacen feliz. Conociendo a personas que me obligan a preguntarme ¿Qué habré hecho yo para tener a mí alrededor esta gente tan maravillosa? Una vida normal que a mí me parece espectacular. Nunca imaginé (bueno sí, aunque me cuesta decirlo) que en mi vida todo iría tan bien.

Sólo os dejo aquí la sensación…pisar la pista del estadio, saber que te quedan 300m y que la meta está allí… tras 42km y casi cuatro horas de esfuerzo constante, creciente. Hablas con los que tienes alrededor. No los conoces de nada, pero les animas. Les recuerdas que disfruten.. que busquen sensaciones mirando hacia dentro. NO es momento de sufrir, ahora hay que disfrutar… pensar en las personas que te quieren, las dificultades de la vida que acaban superándose, las piernas que te llevan donde tu cabeza quiera… los vellos de punta y la energía explotando en tu corazón y llenando tu cuerpo a golpe de escalofríos… Quizá es que esto se parece tanto a la vida, condensada en una mañana,  que cuando pasas la meta sientes como si con la toalla que te ponen se impregnara tu piel de un tatuaje invisible cargado de buenos consejos y de buenas razones para seguir adelante cada día haciendo lo necesario para que todo lo bueno suceda.

Feliz... cualquiera puede hacerlo!




miércoles, 5 de octubre de 2011

...un nuevo día

algunos sueñan con ser dioses haciendo a otros esclavos
Mañana habrá un nuevo día. El sol aparecerá desde el puerto de Málaga (a los que ahora vivimos por aquí) y nos enseñará, inmutable, que fue pionero en reinventarse tras 24 horas de existencia. En el fondo, todos sabemos que no es así, y somos nosotros los que fingimos cada mañana descubrirlo de nuevo, sentirlo llegar, mientras somos también los que nos movemos respecto a él. Las noticias que hoy me han llegado no cambiarán esta percepción. Hoy he disfrutado del mar, he sentido la brisa en la cara, he sido feliz. También a la tarde, ya cuando las conversaciones deben hacerse con la luna pues el sol calienta a otros en poniente, he tenido que percibir cosas que, a priori, suponen cambios. Es difícil frenar la vocecita que busca recursos para asustarse y asustar, porque ella actúa mucho más veloz que ese mastodonte de andares lentos como el elefante que es nuestra conciencia. Pero no tengo miedo. He llegado aquí construyendo un futuro en fotogramas diarios que siempre encontraron el mejor momento y el mejor escenario para ponerse en acción. La vida siempre ha conspirado a mi favor incluso cuando yo había perdido la fe y pensaba que quizá lo hacía en mi contra. Las personas que piensan que juegan con mi destino no terminan de saber que sólo hay un director en este escenario, ni siquiera se han dado cuenta que son meros actores de reparto. Impresionan al público a veces, pero el director como mucho sólo puede lamentar esa manía de sobreactuar buscando poder donde sólo pueden destilar debilidad.
Hola la luna me ha dicho que no sabe qué pasará mañana, pues en el camino no se encontró con el sol para sacarle alguna información. Yo sólo puedo decirle a la luna que no se preocupe, que yo le garantizo lo que pasará mañana. Un nuevo día. Por mucho que algunos quisieran controlar eso... no pueden.

Yo prefiero vivirlo. Aceptarlo como venga. Imaginar esta noche como quiero que sea. Aceptarlo como venga.

Imagen de haciendofotos.com

jueves, 15 de septiembre de 2011

...velocistas


Hay velocistas esplendorosos. Su amplia zancada emula a los guepardos mientras acarician el suelo en algo muy parecido a un vuelo rasante. Sus músculos parecen salir de su cuerpo, generar potencia infinita a un ritmo en el límite del impulso eléctrico. No hay señales conscientes, solo un patrón inconsciente que lleva al límite esa fantástica capacidad. Son perfiles poderosos, avasalladores, explosivos. La vida en la élite es corta pues el cuerpo tiene más límites de los que ellos aprecian en su lucha contra el cronómetro y la competencia es brutal. Miradas desafiantes en la línea de salida. Juegos de egos enfrentados para obtener una milésima de ventaja que pueda ser crucial. Algunos consiguen hacer de su carrera un camino de lucro y éxito y con suerte mantienen los réditos durante un periodo importante de su vida. La mayoría no. Acaban enfrentándose a otros ritmos de vida, carreras mucho más largas, de fondo, molestas y desconocidas para estos corredores de alta velocidad.
En la vida siempre he preferido las carreras de ritmo sostenido. Aquellas que dan tiempo a chequear tu interior y regular los esfuerzos. Aquellas  donde el crecimiento es continúo y no depende de la explosividad de un momento de gloria. Muchas veces he visto a velocistas pasarme como ciclones mientras miraban para atrás con esa zancada primorosa, mientras mi ritmo continuo, de aspecto cansino y poco estético quedaba muy muy atrás.  A la mayoría los encontré en el camino, lesionados en su ego, absortos tras perder su grácil estilo, desorientados al ver que trataron de correr la carrera de su vida apostando todo sólo a nueve segundos de gloria y olvidando lo demás.  Traté de hacerles ver que la meta estaba mucho más allá.

jueves, 14 de julio de 2011

...controlando la alucinación

Pasa el tiempo y sigo soñando. Tan esperanzador como preocupante. Mantener una visión donde la acción no llega acaba probablemente transformándose en una alucinación. Es la parte preocupante. La parte esperanzadora es que, lentamente, con pies tan rígidos como los de una figura de hormigón, se siguen dando pasos hacia delante. El sueño no decae, aparece nítido y muestra otra realidad, como buen sueño que se precie. Una realidad diferente pero tan natural como la que vivo. Posiblemente otra vida en otro lugar que quiero “recordar”, o traspasar a esta. No quiero sustituir, quiero integrar. Sigo soñando que podemos, que cada uno de nosotros puede. Que ese vacío no es un trozo perdido sino más bien uno que rellenar. He comenzado pensando en el fin sin conocer los medios. Ahora van llegando los medios y todo conspira hacia un fin. Entre medias un ego que intento mantener animado como un peón responsable pero dócil para que no interfiera allí donde la razón no llega y la emoción toma el control. Sigo soñando que un sueño que tuve se hace realidad… abro los ojos y sigo viéndolo, ¿será que ha llegado?

jueves, 16 de junio de 2011

...me querrás acompañar?

La libertad comenzaba cuando se unían nuestros cuerpos. La vida se transformaba y todo se desvanecía fuera. Nuestras almas pedían un poco más de tiempo para permanecer allí. ¿Es sólo escapar la solución?
No entiendo como el viento a través de la ventanilla del coche era suficiente para entender que todo podía pasar, también para entender que quizá el momento que esperábamos nunca llegaría… o más bien, que nosotros nunca llegaríamos a ese lugar donde el momento se alarga hasta la eternidad.
Ahora déjame respirar un poco este aire caliente, déjame entornar los ojos para que las luces se desvanezcan. Nuestra vida tomó sentido aquí mismo, pero su continuidad quizá dependa de que dejemos atrás todo aquello que pensamos que tenemos. ¿Me querrás acompañar?
La caja del supermercado no es más que una prisión con barrotes de cristal. Tú quieres volver a sentirte útil, pero no hay más frustración de la que siente que se arrastra en una tierra a la que no pertenece. ¿Te animas a ponerte en pie y navegar junto a mí con la única brújula del corazón?
Voy flotando a la velocidad adecuada, oigo esa música que me ayuda a orientar la brújula de mi libertad. Sigue soñando junto a mí, no dejes que despertemos.
Apaga las luces, oigamos a Tracy una vez más…





lunes, 23 de mayo de 2011

...constancia

Hoy, tras las elecciones municipales y autonómicas, unos ganan y otros pierden, unos ríen y otros llevan cara de velatorio, pero hay muchas personas sorprendidas. Esas personas, valientes, decidieron que era el momento de demostrar que no vivimos tan bien, ni estamos tan acomodados, ni somos tan dóciles. Esas personas se lanzaron a la calle a mostrar su descontento y a dejar ver con claridad que la clase política y el modelo económico no los representaba y además eran los verdaderos culpables de una situación global caótica que suele ser el reflejo de muchos pequeños dramas personales
. Se movilizaron, se organizaron, mostraron un modelo de comportamiento donde la represión no tenía sentido (y menos en campaña electoral) y los dejaron actuar y hacerse notar. Esas personas, desde ayer por la noche están muy sorprendidas. Pensaban que el cambio motivado por su acción iba a ser global e inmediato. Pensaban que el lunes despertarían en un nuevo escenario, en una nueva política, en una nueva sociedad. Hoy ya no están sorprendidos, ha sido una noche larga que da para interiorizar la realidad. Hoy están desencantados, desilusionados... no dan crédito. Los fracasos suelen ser esas cosas que, normalmente tras mucho esfuerzo,  no salen como a tu interior le gustaría que salieran, y esa es la sensación de muchos, de esfuerzo en vano. 
Yo sólo les digo desde aquí que no recuerdo nada importante realizado sin constancia, sin esfuerzo continuado, sin pasos adelante cuando las cosas te animan a abandonar. Lo que muchos creían definitivo no es mas que una chispa, diminuta pero vibrante, que necesita ser alimentada con la constancia, con el combustible de la fe en algo que debe ser pero que queda muy lejos aún. La verdadera respuesta a todas esas ilusiones llegará dentro de un año, si su constancia lo permite. Si no, la chispa se apagará y quedará en la breve anécdota de un Mayo cualquiera.

miércoles, 11 de mayo de 2011

... el domador

Ruge la bestia y el domador recuerda momentos pasados. Horas de duro trabajo, disciplinada rutina y no pocos sustos. Momentos de rebeldía interna y de reecuentro de un ser salvaje con su más profundo instinto. Hoy resuena igual. Las maderas crujen como quejándose por el ruido hueco, grave y profundo. Tiembla el techo levemente... y algún que otro corazón.
"Sería mucho más sencillo si esa llamada nunca volviera", se dice, pero sabe que es poco menos que inevitable. Lo peor no es que llegue, sino que suele hacerlo sin avisar, como una tormenta en Mayo, sin tiempo para resguardarse ni cualquier preparación. Ahora, aunque pudiera parecer lo contrario, lo más importante es mantener la calma, mucha calma. La bestia te espera, fiera, y un domador acelerado es lo último que desea ver. Puede ser habitualmente la primera decisión tomada por alguien mas novel en la difícil misión de calmar algo cuyo poder supera con creces el tuyo. Suele en esos casos ser también la última decisión tomada en una efímera vida.
Me acerco sigiloso y la veo, latiendo, palpitando, con ganas de escapar. Muestra sus garras amenazantes fuera de los barrotes. A veces me parece verlo como la imagen de un saludo inocente en una mañana de fusilamientos, en una película nunca rodada del maestro Buñuel.
Vieja conocida, amiga en tantas historias y terrible enemiga en otras tantas de señales imborrables, cosidas a fuego por los surcos que dejaron sus afiladas uñas en mi tostada piel. La miro y respiro. Asumo el ritmo que marca su respiración. Sonrío levemente y ella me mira conocedora de mi plan. Ruge fuerte y luego más débil, y seguimos respirando los dos al unísono, sólo que ahora el ritmo lo marco yo. Cada vez más suave, cada vez más lento. Me sigue mirando. Zigzaguea en su reducido espacio mostrándome la cruda realidad, diciéndome: "¿De verdad esperas que permanezca tan tranquila, día tras día, como si no fuera nada, como si todo el volcán se hubiera apagado sin más? No me contestes, ya sé que sabes que no".
Yo la observo y escucho su mensaje. Me siento lentamente mientras ella se tumba con una calma inconcebible sólo cinco minutos atrás. Cierro los ojos y me pregunto en silencio: "¿Qué hice yo para hacerla despertar con tanta fiereza?". Espero. Suena sobre mis hombros el viento del atardecer y me parece oír un rugido suave que mesa mis cabellos y me dice susurrando: "Tus barrotes son gruesos como estos que me confinan, pero tu bestia cuando despierta los destroza como una manada hambrienta. Hoy mi rugido saludaba a tu grito desconsolado de frustración".

Ahora las bestias duermen tranquilas. Un día cualquiera en la vida de un humilde domador. Otra lección.

(Bestias de cada día...cantadas por Bruce) - Atlantic City.


Fotografía de fernandomalo.blogia.es

jueves, 14 de abril de 2011

...el ultimo miedo dejó mi casa

La vida avanza veloz mientras el sol sale despacio. Las luces de los coches dejan estelas centelleantes cuando la luna se despide de todos. Amanece y las puntas de aquellos palacios señoriales se encienden como velas en un apagón al roce de los primeros rayos de luz. Las personas corren por el simple placer de correr; yo también. Y cuanto más corro, mas lenta va mi vida, más tranquila, más pausada. Es como esa cámara que graba a alta velocidad, para que luego todo se pueda ver con una lentitud extraordinaria. Mi corazón cada día late más fuerte, pero más pausado. Mis pulmones cada vez respiran con mas energía, pero menos frecuente. La vida comienza a tener esa perspectiva del niño donde una tarde era un abismo donde el tiempo prácticamente no avanzaba. Tiempo suficiente para convertirse en estrella del fútbol, pirata y ciclista de triciclos a reacción... todo sin tener aún ni que ir a casa a cenar.
El miedo termina en ese momento donde uno no teme que algo tan bueno se pueda acabar. Es él último miedo. Ese que queda cuando todos los demás perdieron su sitio expulsados por la armonía y la felicidad. Cuando ya todo lo bueno copa cada momento, sólo le falta recoger al miedo a que todo acabe; hacer las maletas y salir también por la puerta de atrás. No me quedan miedos morando en la casa de mi felicidad. Alguno que pasa por fuera de vez en cuando se asoma a mi ventana y golpea despacito, pero yo le sonrío y le invito a caminar... a seguir buscando alguien que lo quiera cobijar. La felicidad no se puede vivir dudando de su fecha de caducidad. Es ese miedo es que termina pudriéndola pues cualquier atisbo de sabor amargo nos lleva a justificar que llegó el momento de tirarla y no tomarla más. La felicidad es atemporal. ES. Miro las gaviotas, esa arena dorada de las playas de Estoril una mañana cualquiera y me pregunto por qué hacía solo media hora me costaba tanto despertar para venir aquí a trotar. Seguro que alguno de esos miedos convenció a la pereza y quisieron librarme de esta oportunidad. No me puedo creer que si quiera pudiera dudar levantarme viendo ahora mismo este espectáculo de la naturaleza. No pienses tanto, no pienses cómo es posible que estés tan bien y cuándo se acabará. Siente el latido del corazón, siente la vida que te da, siente que ahora mismo nada puede hacerte daño...sigue dando pasos y disfrutando...

(fotografía de flickr.com "la puesta de sol de europa")

domingo, 13 de marzo de 2011

...aceptar es el primer paso

Ocurre a menudo que las personas se encuentran sobrepasados por una situación, por un hecho desgraciado, por un problema importante. Desearían salir de esa situación, pero no saben cómo. Lloran, gritan, caen en el desánimo, se rebelan contra aquello que les ocurre... pero no sienten que estén saliendo. Posiblemente están empujando con todas sus fuerzas, pero en la dirección equivocada. Se hunden más y más.
Ante cualquier situación, tener una Conciencia clara del momento y de lo que estoy viviendo es fundamental.
Recreemos una situación posible: Me ha dejado mi pareja, por ejemplo.
En ese momento, sentimos un dolor inmenso, y nuestro ego tiende a atrapar ese dolor. Rechazamos lo que ha ocurrido, no queremos vivirlo, no queremos sentir ese dolor, nos sentimos injustamente tratados, no merecemos tanta desdicha, culpamos a la otra persona por haberlo hecho,...etc,etc,etc. ¿os suena?... ¿os reconocéis?... pues tengo una buena noticia que daros...no sois plenamente vosotros los que habláis en ese momento, es solo una parte de vosotros, es el Ego. Ese que se ha forjado a lo largo de los años de vivencias personales y a lo largo de los siglos de vivencias de nuestros antepasados que han ido marcando a fuego esos comportamientos en nuestro cerebro.
Acepta y podrás caminar de nuevo en la dirección correcta
Hay una parte de vosotros mucho más capaz, mucho más potente, una parte de vosotros que no tiene límites. Vuestra Conciencia. Y para que vuestra Conciencia sea la que dirija los pasos y no vuestro Ego, necesitáis sentir la realidad, no vivir la realidad una vez pasada por el filtro de vuestros sentimientos y de toda esa carga de prejuicios que vuestro torrente de pensamientos descontrolados mantiene y alimenta. Necesitáis aceptar la realidad.
Acepta que tu pareja se fue. Respira profunda y tranquilamente varias veces, concéntrate en la respiración para que tu mente se calme y puedas ser consciente, y acepta. Busca el dolor dentro de tí, localízalo (¿es tu estómago?.. ¿quizá el frontal de tu cabeza?¿la nuca?...). Pon tu mano donde duele, y concéntrate en que ese dolor físico (reflejo del emocional) se vaya. Permítele que se vaya. Ahora estás tú, presente. Sintiéndote respirar. En calma. Ahora mismo nada pasa. en este preciso momento estás bien.  No dejes que los pensamientos del Ego se apoderen de ti. Mira como llegan... obsérvalos... y déjalos pasar, porque tú aceptas lo que ocurre, porque justo o injusto, bueno o malo, son juicios de la mente. La única verdad es que lo que es... ES. Acéptalo y más que una tragedia se convertirá en el punto de partida de una nueva vida. Una vida que comienzas a escribir justo ahora. Porque aceptar la realidad no es rendirse a ella, sino fusionarse, sentirla. Sigue respirando, sigue siendo consciente de lo más profundo de ti... y libera ese potencial, fuera de la influencia de tu Ego, para marcar el camino que desees con la fuerza de tu Conciencia.
Realizado para Capazitados.org: http://www.capazitados.org/?nota=2487
(fotografia del fotoblog Stuck in Customs).