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martes, 29 de mayo de 2012

Con ganas de vivir y soñar

Hoy la noche estaba cerrada, nubes invisibles y luna escondida. El cielo negro se rompía en el cristal del coche con el destello de las farolas al entrar en la ciudad. Demasiado cansado para pensar. Atrás quedó el esfuerzo, los nervios, las risas, las celebraciones... todo. Ahora es el momento de llegar. Demasiado cansado hasta para dormir, demasiado agotado para salir a pasear. Las luces van pasando, es la única señal de movimiento en esta larga carretera oscura... donde el que pasas eres tú realmente.
Cansado y pensando cuántas veces nos empeñamos en sostener que todo pasa a nuestro alrededor, cuando la mayoría de las veces todo se mueve a una velocidad mucho más lenta que nosotros. Veo mi faro al final. Aquel donde enfoco mi mirada y mi vida cada vez que necesito encontrarme, aquel que tras alegrías o tristezas, tras aventuras o tedios acaba volviéndome a la única realidad. El paso del tiempo es un regalo, la sensación de que pasa una condena. Los días que se viven sin sentir que pasaron, una bendición tan escasa como nuestra propia mísera existencia. Una vez más llegué sin darme cuenta de que iba viniendo, sin darme cuenta del camino...una oportunidad más perdida de reconocer que vivía y no soñaba. Ahora si puedo ser plenamente consciente, y soñar.

Fotografia de franciscoacuyo.com

sábado, 12 de noviembre de 2011

...paseo por el futuro (I)


                En el futuro las cosas no funcionaban como él había soñado. Nadie aún viajaba en el tiempo, lo que le daba a entender que su descubrimiento fue algo excepcional, pero que no tuvo continuidad, y eso instintivamente le ponía en alerta. ¿Y si acaso significaba que ese viaje nunca tendría retorno? Además, estaba claro que no podría comentar su descubrimiento en esa época pues si lo compartía podría significar una auténtica invasión de personas del futuro en el pasado, y quizá un cambio anterior a su nacimiento podría provocar  consecuencias fatales para su persona y el curso de la humanidad. Sería terrible para el pasado, su presente, si las formas de actuar que estaba viendo se imponían tantos años atrás, podrían generar una auténtica guerra mundial. El cambio conceptual era sideral.  En el futuro no había dioses a los que adorar. Según le decía un niño (no le preguntaba a los de su edad para no levantar sospechas por su ignorancia sobre cosas tan evidentes) todos los dioses fueron tan utilizados que los más poderosos adquirieron su fuerza y posición social a través de ellos, y eso derivó a que la mayoría de las personas perdieran toda su fe en que les pudiera amparar y en que esos dioses fueran dioses de todos los seres de la tierra. Cuando los más poderosos vieron que el miedo de la doctrina no tenía efecto, decidieron olvidarlos para siempre. Nació una nueva generación donde no se hablaba de dioses, tan solo de conciencia. Existía el convencimiento de que una energía vital era común a todos los seres que habitaban el planeta, y también al planeta mismo y todas las galaxias. Una energía que nació de la gran explosión, dio origen al universo y aún sigue expandiéndose por la infinidad del espacio vacío. Esta conciencia conectaba a las personas que siempre tendían a encontrar las similitudes entre ellos antes que las diferencias. Se había pasado a un estado donde las personas vivían entrelazadas en la energía mientras que las diferencias, provocadas por la grandeza de un desarrollo desde pequeños libre de limitaciones y miedos, se entendían como dones particulares que las personas empleaban con el objetivo de favorecer a la comunidad. Era la única forma de sentir que esa energía especialmente empleada por cada uno les era devuelta a su ser mediante la gratitud de todos. (Continuará)

fotografía de todohumor.com

miércoles, 7 de septiembre de 2011

...esperar


Esperar es ingrato. Uno se queda ahí, a las puertas de algo que tiene previsto hacer, y el momento no llega. Buscamos alternativas para que ese tiempo pase sin que nos demos cuenta, lo más rápido posible. Una revista, un vistazo al móvil, o darle dos vueltas más a aquel asunto que ya nos iba apareciendo en nuestros pensamientos cuando aún veníamos de camino. ¿Qué tiene ese rato que lo hace tan inútil? ¿Lo es por inesperado, por aparecer justo cuando menos apetece, por no avisar y sorprendernos sin nada previsto para llenar el vacío...?
Y si ese fuera el momento. Ese momento que esperábamos para tener nuestra gran idea. Ese espacio de tiempo donde dejar la mente en blanco y conectar con ese pobre cuerpo que nos acompaña siempre, a pesar de nuestra indiferencia. Esa oportunidad de conocer a las personas, a esas personas anónimas que por el simple hecho de llamarse así ya no merecen mucha más atención. Y si fuera el momento que el destino nos ha ofrecido para cambiar nuestra vida… o quizá estabas esperando a que ese momento fuera avisado con luces de neón para no dejarlo escapar. No malgastes un segundo. Son todos igual de válidos. Las experiencias que decidamos afrontar y disfrutar en esos momentos serán las que además de válidos los harán especiales. 

jueves, 14 de abril de 2011

...el ultimo miedo dejó mi casa

La vida avanza veloz mientras el sol sale despacio. Las luces de los coches dejan estelas centelleantes cuando la luna se despide de todos. Amanece y las puntas de aquellos palacios señoriales se encienden como velas en un apagón al roce de los primeros rayos de luz. Las personas corren por el simple placer de correr; yo también. Y cuanto más corro, mas lenta va mi vida, más tranquila, más pausada. Es como esa cámara que graba a alta velocidad, para que luego todo se pueda ver con una lentitud extraordinaria. Mi corazón cada día late más fuerte, pero más pausado. Mis pulmones cada vez respiran con mas energía, pero menos frecuente. La vida comienza a tener esa perspectiva del niño donde una tarde era un abismo donde el tiempo prácticamente no avanzaba. Tiempo suficiente para convertirse en estrella del fútbol, pirata y ciclista de triciclos a reacción... todo sin tener aún ni que ir a casa a cenar.
El miedo termina en ese momento donde uno no teme que algo tan bueno se pueda acabar. Es él último miedo. Ese que queda cuando todos los demás perdieron su sitio expulsados por la armonía y la felicidad. Cuando ya todo lo bueno copa cada momento, sólo le falta recoger al miedo a que todo acabe; hacer las maletas y salir también por la puerta de atrás. No me quedan miedos morando en la casa de mi felicidad. Alguno que pasa por fuera de vez en cuando se asoma a mi ventana y golpea despacito, pero yo le sonrío y le invito a caminar... a seguir buscando alguien que lo quiera cobijar. La felicidad no se puede vivir dudando de su fecha de caducidad. Es ese miedo es que termina pudriéndola pues cualquier atisbo de sabor amargo nos lleva a justificar que llegó el momento de tirarla y no tomarla más. La felicidad es atemporal. ES. Miro las gaviotas, esa arena dorada de las playas de Estoril una mañana cualquiera y me pregunto por qué hacía solo media hora me costaba tanto despertar para venir aquí a trotar. Seguro que alguno de esos miedos convenció a la pereza y quisieron librarme de esta oportunidad. No me puedo creer que si quiera pudiera dudar levantarme viendo ahora mismo este espectáculo de la naturaleza. No pienses tanto, no pienses cómo es posible que estés tan bien y cuándo se acabará. Siente el latido del corazón, siente la vida que te da, siente que ahora mismo nada puede hacerte daño...sigue dando pasos y disfrutando...

(fotografía de flickr.com "la puesta de sol de europa")

domingo, 13 de marzo de 2011

...aceptar es el primer paso

Ocurre a menudo que las personas se encuentran sobrepasados por una situación, por un hecho desgraciado, por un problema importante. Desearían salir de esa situación, pero no saben cómo. Lloran, gritan, caen en el desánimo, se rebelan contra aquello que les ocurre... pero no sienten que estén saliendo. Posiblemente están empujando con todas sus fuerzas, pero en la dirección equivocada. Se hunden más y más.
Ante cualquier situación, tener una Conciencia clara del momento y de lo que estoy viviendo es fundamental.
Recreemos una situación posible: Me ha dejado mi pareja, por ejemplo.
En ese momento, sentimos un dolor inmenso, y nuestro ego tiende a atrapar ese dolor. Rechazamos lo que ha ocurrido, no queremos vivirlo, no queremos sentir ese dolor, nos sentimos injustamente tratados, no merecemos tanta desdicha, culpamos a la otra persona por haberlo hecho,...etc,etc,etc. ¿os suena?... ¿os reconocéis?... pues tengo una buena noticia que daros...no sois plenamente vosotros los que habláis en ese momento, es solo una parte de vosotros, es el Ego. Ese que se ha forjado a lo largo de los años de vivencias personales y a lo largo de los siglos de vivencias de nuestros antepasados que han ido marcando a fuego esos comportamientos en nuestro cerebro.
Acepta y podrás caminar de nuevo en la dirección correcta
Hay una parte de vosotros mucho más capaz, mucho más potente, una parte de vosotros que no tiene límites. Vuestra Conciencia. Y para que vuestra Conciencia sea la que dirija los pasos y no vuestro Ego, necesitáis sentir la realidad, no vivir la realidad una vez pasada por el filtro de vuestros sentimientos y de toda esa carga de prejuicios que vuestro torrente de pensamientos descontrolados mantiene y alimenta. Necesitáis aceptar la realidad.
Acepta que tu pareja se fue. Respira profunda y tranquilamente varias veces, concéntrate en la respiración para que tu mente se calme y puedas ser consciente, y acepta. Busca el dolor dentro de tí, localízalo (¿es tu estómago?.. ¿quizá el frontal de tu cabeza?¿la nuca?...). Pon tu mano donde duele, y concéntrate en que ese dolor físico (reflejo del emocional) se vaya. Permítele que se vaya. Ahora estás tú, presente. Sintiéndote respirar. En calma. Ahora mismo nada pasa. en este preciso momento estás bien.  No dejes que los pensamientos del Ego se apoderen de ti. Mira como llegan... obsérvalos... y déjalos pasar, porque tú aceptas lo que ocurre, porque justo o injusto, bueno o malo, son juicios de la mente. La única verdad es que lo que es... ES. Acéptalo y más que una tragedia se convertirá en el punto de partida de una nueva vida. Una vida que comienzas a escribir justo ahora. Porque aceptar la realidad no es rendirse a ella, sino fusionarse, sentirla. Sigue respirando, sigue siendo consciente de lo más profundo de ti... y libera ese potencial, fuera de la influencia de tu Ego, para marcar el camino que desees con la fuerza de tu Conciencia.
Realizado para Capazitados.org: http://www.capazitados.org/?nota=2487
(fotografia del fotoblog Stuck in Customs).