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martes, 29 de mayo de 2012

Con ganas de vivir y soñar

Hoy la noche estaba cerrada, nubes invisibles y luna escondida. El cielo negro se rompía en el cristal del coche con el destello de las farolas al entrar en la ciudad. Demasiado cansado para pensar. Atrás quedó el esfuerzo, los nervios, las risas, las celebraciones... todo. Ahora es el momento de llegar. Demasiado cansado hasta para dormir, demasiado agotado para salir a pasear. Las luces van pasando, es la única señal de movimiento en esta larga carretera oscura... donde el que pasas eres tú realmente.
Cansado y pensando cuántas veces nos empeñamos en sostener que todo pasa a nuestro alrededor, cuando la mayoría de las veces todo se mueve a una velocidad mucho más lenta que nosotros. Veo mi faro al final. Aquel donde enfoco mi mirada y mi vida cada vez que necesito encontrarme, aquel que tras alegrías o tristezas, tras aventuras o tedios acaba volviéndome a la única realidad. El paso del tiempo es un regalo, la sensación de que pasa una condena. Los días que se viven sin sentir que pasaron, una bendición tan escasa como nuestra propia mísera existencia. Una vez más llegué sin darme cuenta de que iba viniendo, sin darme cuenta del camino...una oportunidad más perdida de reconocer que vivía y no soñaba. Ahora si puedo ser plenamente consciente, y soñar.

Fotografia de franciscoacuyo.com

miércoles, 9 de mayo de 2012

... se te ve feliz

No, no es lo mismo estar contento que ser feliz. Eso que quizá todos sepamos, no todos lo tenemos en cuenta. El otro día cuanto te vi, tú estabas feliz. Yo te he visto contento muchas veces, pero feliz..no tantas. Hasta yo me había convencido que eso que habitualmente demuestras debía ser felicidad, pero no, tan sólo estabas contento. Y a ratos, sólo a ratos. Ahora proyectas algo diferente, una jovialidad interior, una inmadurez en los ojos, una frescura en los movimientos que me demuestran que estás un poco más vivo de lo que estabas ayer. La vida es eso que nos vuelve del revés cada cierto tiempo mientras nosotros andamos ocupados, empeñados en controlar lo incontrolable. Ahora que estás feliz, y que yo sé como es tu cara en esos momentos, tú puedes aprovechar para darte cuenta de que esa felicidad no te ha llegado por la mayoría de las cosas que haces cada día...posiblemente, ni siquiera todas esas cosas tuvieron una mínima incidencia que la consiguieras. Piensa si quizá te ha llegado cuando más fuerte renunciabas a ella, o quizá cuando de verdad lo dejaste correr y esperaste a que fuera algo superior  lo que decidiera. O mucho mejor aún, disfruta sin pensar, porque sin pensarlo llega. Disfruta sin pensar porque como te empeñes en darle vueltas, lo mismo se va.

Fotografía tomada de gisellejebus.blogspot.com

miércoles, 11 de abril de 2012

...buscandole un sentido

No sé qué sientes.. solo sé que no es lo que te gustaría sentir. La vida se empeña en ponernos a prueba mientras las personas nos empeñamos en decir que todo sucede por una causa. ¿Es que la causa final es simplemente pasar pruebas? Y entonces: ¿quién dejar de vivir? ¿aquel que no se atreve a pasarlas? ¿aquel que desde el principio buscó la salida más fácil para evitar encontrarse con ellas...aunque eso sea totalmente imposible?

Pues no. Nadie se libra. Todos estamos obligados a vivir. Es sólo que nuestro corazón es el que nos da la vida y también el dolor. No vivimos por el corazón de otro, ni tampoco sufrimos al mismo nivel que éste pueda sufrir, aunque lo queramos con locura. Quizá por fortuna, por la fortuna de no acumular corazones y pruebas y sufrimientos, quizá un respiro que nos dieron... vivir solamente una vida, y no la de los demás,  por muchas pruebas únicas que nos tenga reservada.

El corazón sigue latiendo y nosotros decidimos. El dolor es imposible de evitar cuando viene, pero sí podemos evitar el sufrimiento. Sufrir es atender a un dolor y tratar de buscarle su sentido. Es como mirar a los ojos de un niño y pretender conocer lo que piensa. Sufrir es una opción. Optemos por no sufrir.

Todo parece tan similar, pero es tan diferente. Yo sólo sé que tengo la solución para hoy. Para mañana... quizá también. Para pasado mañana.... ¿es que llegará alguna vez? Seguiremos el plan marcado y diremos que todo ocurre por una causa. Si eso no fuera así, quizá simplemente no acertamos a encontrar la causa correcta. Tal vez, en algún lugar, alguien ríe abiertamente mientras lanza unos dados con tu cara y la mía. No me importa seguir danzando con forma cúbica al ritmo que él me mande, siempre que de vez en cuando tu cara de as choque durante un instante con la mía.

sábado, 4 de febrero de 2012

... surcando los cielos.

Un rugido... y estás en el aire. Flotas, te suspendes, el cielo queda tus pies. La vida al revés. Los pájaros miran hacia arriba tratando de asimilar lo poco natural de su visión. Las nubes recogen sus enaguas para no entorpecer tu camino airoso,potente,decidido. Otras tratan de ocultar a las nubes más jóvenes como esperando sacrificarse por ellas ante tanta polución.
Mientras tanto, el tiempo se detiene y no parece tener ganas de avanzar. Los momentos se hacen eternos y llega a parecer que el encierro dura horas y más horas...hasta que reaccionas y ves que es verdad. Te das cuenta de que ese vuelo que parece un momento puntual entre dos estados, una mera transición, es todo lo contrario. Se convierte en una brecha en el tiempo que te atrapa y te hace pensar. Mucho. Puedes imaginar por qué las aves pueden sentirse amenazadas por la supremacía de los cielos frente a un tubo de hierro cargado de esclavos. Ahora esos esclavos ya no son golpeados, ya no malviven, ya no exprimen sus vidas por un trozo de pan y el único objetivo de pasar vivos un día más. Ahora es el miedo a bajar un estatus de vida el que, con singular sencillez, los hace separarse de su familia, viajar durante horas apretados unos contra otros. Mientras, los que promueven ese miedo, los que han promovido primero cual es la clase social a la que se supone que debes llegar, se quedan en casa recibiendo los beneficios de este juego singular.
Más irónico es aún conocer que algunos de ellos han descubierto el juego, saben que pueden escapar de él cuando quieran, pero esas alambradas invisibles les impiden dar siquiera un paso en la dirección adecuada.
Mientras, el águila, la gaviota, el gavilán, apartan sus ojos de ese infernal aparato metálico. Miran a sus crías y les piden que oculten sus cabezas en el nido para que sus oídos no queden dañados para siempre ni su incipiente plumaje se impregne de los desechos de la combustión. Ellas les miran, sin entender nada. Sus padres tampoco. No acabaron de ver el momento en que esa especie nacida como todas las demás tomó conciencia de que la vida no es un paseo maravilloso por el que discurrir, impregnando de amor y de vida, sino una carrera contra todos donde la ambición y el egoísmo llega incluso a superar los límites de tu propia familia, de tu propia sangre. Afortunadamente, el día que ese veneno se esparció en la tierra, ellas andaban surcando los cielos.

miércoles, 5 de octubre de 2011

...un nuevo día

algunos sueñan con ser dioses haciendo a otros esclavos
Mañana habrá un nuevo día. El sol aparecerá desde el puerto de Málaga (a los que ahora vivimos por aquí) y nos enseñará, inmutable, que fue pionero en reinventarse tras 24 horas de existencia. En el fondo, todos sabemos que no es así, y somos nosotros los que fingimos cada mañana descubrirlo de nuevo, sentirlo llegar, mientras somos también los que nos movemos respecto a él. Las noticias que hoy me han llegado no cambiarán esta percepción. Hoy he disfrutado del mar, he sentido la brisa en la cara, he sido feliz. También a la tarde, ya cuando las conversaciones deben hacerse con la luna pues el sol calienta a otros en poniente, he tenido que percibir cosas que, a priori, suponen cambios. Es difícil frenar la vocecita que busca recursos para asustarse y asustar, porque ella actúa mucho más veloz que ese mastodonte de andares lentos como el elefante que es nuestra conciencia. Pero no tengo miedo. He llegado aquí construyendo un futuro en fotogramas diarios que siempre encontraron el mejor momento y el mejor escenario para ponerse en acción. La vida siempre ha conspirado a mi favor incluso cuando yo había perdido la fe y pensaba que quizá lo hacía en mi contra. Las personas que piensan que juegan con mi destino no terminan de saber que sólo hay un director en este escenario, ni siquiera se han dado cuenta que son meros actores de reparto. Impresionan al público a veces, pero el director como mucho sólo puede lamentar esa manía de sobreactuar buscando poder donde sólo pueden destilar debilidad.
Hola la luna me ha dicho que no sabe qué pasará mañana, pues en el camino no se encontró con el sol para sacarle alguna información. Yo sólo puedo decirle a la luna que no se preocupe, que yo le garantizo lo que pasará mañana. Un nuevo día. Por mucho que algunos quisieran controlar eso... no pueden.

Yo prefiero vivirlo. Aceptarlo como venga. Imaginar esta noche como quiero que sea. Aceptarlo como venga.

Imagen de haciendofotos.com

martes, 28 de junio de 2011

...tienes derecho a tener un mal día

Hoy la sociedad nos dice que lo normal es estar bien cada minuto de tu vida. Si no duermes, usa una crema anti fatiga que lo encubra, si los ojos no se abren y están rojos de no dormir, usa un colirio. La imagen ya no queda en el físico, sino que se va también a la actitud. Hay cierta corriente mediática que ha pasado de ver la vida como algo puramente material (físico perfecto, dinero y pertenencias) a vender ahora que la felicidad es sonreír ininterrumpidamente. Si la vida te da limones, hazte un zumo. Sí, claro que sí, pero todo con equilibrio. Una cosa es que uno piense que toda su vida es un limón amargo, porque eso seguramente quiera decir que es necesario un cambio de actitud ante la vida, y otra cosa es que ya uno no se pueda levantar por la mañana un día y verlo todo nublado por mucho sol que brille fuera. ¡Somos humanos!
Después de la tiranía del físico está llegando la tiranía de la sonrisa, como yo la llamo. Y esto no es más que otra moda, porque ante todo no podemos perder la perspectiva fundamental y es que somos seres con emociones, y eso es lo natural. ¿O es que ahora nadie puede sentir un día que algo le satura, que las fuerzas le han abandonado un poco y eso le hace sentirse con ganas de no moverse demasiado e “hibernar” un poco, unas horas, tranquilo en casa? Por supuesto que sí.
El ser humano vive en movimiento continuo. Periodos expansivos y otros de contracción, donde la mente, el cuerpo, todo se prepara para un nuevo periodo expansivo. No te preocupes por eso. Simplemente sé consciente de que te pasa y aléjate de los problemas. Mañana el sol volverá a brillar. No es más que otro ciclo de la naturaleza. Dejemos ya de compararnos con los estereotipos que se crean para que hagamos lo que otros quieren y vivamos nuestra vida con aceptación, y con paz interior… esa sí que es la auténtica 
felicidad.

fotografia de:  estuimagen.com

martes, 31 de mayo de 2011

...acaba con el ruido del televisor

Estoy cansado del ruido de la televisión. No es nada más que ruido. Las noticias,ruido. Las series, ruido. Los programas, mas ruido. Y ya la publicidad, con su típica subida de volumen, el colmo del ruido.
Cada vez tengo más claro que una de las cosas más sanas que una persona puede hacer es dejar de ver totalmente la televisión. De todas maneras, si tienes aquel evento deportivo, aquella película, etc. que realmente te parece una gran oportunidad para verla te propongo una  cosa: Considera ver la televisión como ir al cine.
No la pongas nada mas entrar cuando llegues a casa, "porque te da compañía", pon música que te guste, o simplemente, quédate tranquilo en el silencio que te da tu hogar después de un día de ruidos, pitos de coche y alboroto. Revisa en Internet u otra guía (no en el televisor porque te quedarás enganchado toda la tarde haciendo zapping) la programación del día, y también la del día siguiente incluso, y marca qué quieres ver. Y luego, disfruta la experiencia del evento, pero cuando se acabe, apaga el televisor de nuevo. ¿verdad que no dejarías una cafetera encendida después de preparar el café.. para que te de compañía? pues con el televisor haz lo mismo. Si puedes mira programas o películas sin anuncios (yo prefiero las de un cd o internet que las que ponen los canales), y si no puedes evitarlos, quita el sonido siempre que comiencen. No dejes que tu vida sea un continuo recibir mensajes subliminales de qué comprar y qué hacer. Decide por ti mismo; y acaba con el ruido.

fotografia de blogs.elcorreo.com

martes, 3 de mayo de 2011

...así amanece

Resplandece el frontal del estadio de atletismo como un abanico dorado y me da los buenos días. Algunas sombras rezagadas se despiden de la noche y se ocultan tras los resquicios. Las avenidas van retirando el toldo de nubes como las calles del casco antiguo tras un día caluroso y dejan por fin, allí donde el asfalto se funde con la arena de la playa, aparecer un imberbe cielo azul.
Un instante infinito
Al otro lado, la montaña cambia de tonalidad, aún acariciada por  nubes bajas que van terminando su misión de impregnar la mañana de rocío. Huele a montaña. El mar aún no susurra al viento con su olor a salitre y deja un momento de gloria a esa sierra confidente, compañera y cómplice. Aquella que cierra filas en torno a una ciudad árabe de nacimiento y cosmopolita en su madurez. Aquella que defiende de tormentas, rascando  nimboestratos hasta hacerlos llorar de risa, para que lleguen exhaustos a la costa y no impregnen de agua dulce el territorio natural del agua con sabor a sal.
La luz sigue llegando con rayos de pincel, transformando el gris en impresionismo con pinceladas sacadas del mismo Van Gogh, haciendo de la ladera una obra de arte perecedera, margaritas, como sus inmortales girasoles.
Sabina mientras recita poesía con acompañamiento de tango, transporta brevemente al Rio de la Plata hasta que el sol de nuevo inflama la retina y te saca de un sueño para sumergirte en una realidad de ensueño. Despierta la naturaleza y todo, un día más, late de nuevo. Él día que el pecado original expulsó al hombre del paraíso, Dios debió pensar que había que mantener un pedazo para dar fe de su existencia, allí donde la memoria ya hiciera olvidar que una vez existió. Ese pedazo lo dejó aquí. Ahora la mañana lo ilumina e insufla esperanzas a un corazón desencantado de la raza humana. Si el paraíso está tan cerca, quizá también la salvación. Así amanece en Málaga.

Foto de : www.pentaxeros. com

miércoles, 23 de febrero de 2011

...bajamar

El sol deja de acariciar la piel…se va escondiendo lentamente. Pasa el testigo al sonido calmado del mar para susurrar armonía y paz. La sombra de la montaña va apagando el brillo de las fachadas y el pelo comienza a movérsele como las velas de aquellos pequeños veleros de aprendices de capitán que puntean de motas blancas el horizonte.
Respiras y hueles a vida, a fiesta del erizo en las costas de Cádiz, a Málaga en día de tormenta con la sardina fresca llegando a puerto. A lonja de Huelva saludando al sol entre cajas de marisco. Mar solitario, esquivo, agradecido e inmortal.
Lléname de vida otra vez. Hazme saber de nuevo cuánto das. Déjame aprovecharme de esa generosidad involuntaria, fresca, inocente con la que recargas el alma de este pobre mendigo de la fuente de la vida.
Eres como mi familia, como esa familia que no puedo dejar de ver para sentirme yo. Eres como un amigo al que vengo a contarle esas penas que ya conté a otros amigos… o que quiero contar. Eres ese otro yo que ya sabe cómo funciona todo, y este otro le tiene que ir a preguntar. Tempestad y placidez, frescura y calidez, soneto de poeta inspirado con tu despertar.
Déjame agradecer tu compañía…una vez más. Déjame rezar por todo aquel que no ve en ti el camino, el paisaje, el destino y la historia todo en uno. Déjame reir con aquel abuelo de piel tostada que sale brillando del mar con canas mojadas de agua y de sal. Con una sonrisa de par en par.
Foto: blog.20minutos.es

martes, 8 de febrero de 2011

...impotencia

Dice un vídeo motivacional que me gusta mucho que los verdaderos problemas de la vida son esos que no esperas, esos que te sorprenden un martes por la tarde cuando estás tan tranquilo en casa. Una pérdida de un ser querido, algo grave que le aconteció a alguien que te importa, nada que ver con lo material y sí con lo emocional. La pura realidad
Hay muchos matices en esas sensaciones tan dolorosas que provocan que nos afecten tanto, que nos impacten en el cerebro como una fina arma punzante, helada, una estalactita finísima que atraviesa nuestro interior, congela nuestro pulso y nos deja inmóviles. Es cierto que hay muchos, pero uno de los más duros de asimilar, al menos desde mi punto de vista, es la impotencia.
Una tarde cualquiera cuando más tranquilo estás
Te dan la noticia, ya ha ocurrido, y no puedes hacer nada. Algo que debería liberarte, puesto que si nada se puede hacer y nada dependía de ti, nada hay por lo que sufrir; es precisamente lo que te tortura por dentro. Refugias tu corazón en excusas vanas de justicia, de una justicia divina tan injusta como inexistente. ¿Quién dijo que todo debía ser justo? Simplemente debe ser. No se pueden hacer juicios sobre la realidad, porque la realidad no admite juez, ni tampoco razón, simplemente es. Tras la impotencia, el resto de emociones se desbocan.
Ante la impotencia, como ante la ira, la tristeza profunda o la desilusión no existe antídoto. El ser humano es una pura emoción moviendo un cuerpo material y es incapaz de evitar esos sentimientos. Cuando llegan, abriendo la puerta con un portazo y colándose en tu salón no puedes estar alerta y poner una silla impidiendo que la puerta ceda a su fuerza descomunal, sólo puedes ser consciente de que están ahí, compartiendo tu interior.
Obsérvalos. Fíjate como actúan, como se apoltronan en el sofá de tu ego y como ponen los pies encima de la mesa de tu felicidad, oscureciéndolo todo. No luches, porque los alimentarás, se nutren de ti. Cuanto más rechazo provoques, mas grandes se harán. Sólo observa. Observa hasta que entiendas que no forman parte de ti, observa hasta que tu ego no te impida mirarlos a los ojos. Entonces respira, siente dónde te duele dentro y sigue observando. Observa que eso que tanto duele no eres tú, ni siquiera es la noticia, ni la persona que tanto querías que provocó ese dolor, es sólo una emoción. Despégate de la emoción, agradece su visita, porque si está allí era porque tenías que vivirla, agradece una vez más, mírala con serenidad...y desaparecerá.
Foto tomada de: http://zefirodelcielo.blogspot.com

lunes, 24 de enero de 2011

...la cola del paro

¡Qué pocas ganas de estar aquí! Ahora entre los que tengo delante y el ritmo que suelen llevar los de la ventanilla, me queda por lo menos media hora. Pobre hombre ese de delante, que ropas que lleva. 48 años… tirándole por lo bajo. A ver quién es el guapo que le contrata, tal como están hoy las cosas. Yo al menos tengo 32, y estoy mejor vista. Y con eso de las subvenciones para las empresas y demás, seguro que encuentro algo… aunque me pagarán menos que a ellos, claro. Es lo normal aquí. Ese de ahí está aquí por seguir cobrando, pero con la ropa que lleva y el primero de la fila, lo que quiere es salir pitando para trabajar en algo que estará haciendo. Ese se lo lleva por los dos lados y encima no paga impuestos para que a los demás nos puedan dar mejores servicios. Pero claro, como eso está aquí tan bien visto. Ese lo dice en una reunión y los demás le aplauden… si estuviera en Dinamarca se le escapa y le ponen una cara de mala leche que se va a casa deprimido. Joder, ¡creía yo que lo de ligar en la cola del paro era una leyenda urbana! Pues esos dos… yo no sé si van a encontrar trabajo, pero esta tarde acaban sudando fijo..jajajaj. Y la parejita de detrás, no veas que plastas. Desde luego estamos volviendo a la vieja era. Antes iban con el transistor en la oreja, y ahora que tienen móviles de última generación los llevan sin auriculares para que todos disfrutemos de su música tecno. Y eso por no remontarnos más atrás, porque si nos fijamos en los piercings, tattoos, y colgantes varios… podrían ser una reencarnación de un dios Maya… como mínimo. Bueno, que ya me toca y lo mismo hoy suena la flauta. A poner una sonrisa y pensar que mi amiga la orientadora hoy va a tener ahí el remate de una mañana en la cola, que empezó siendo un coñazo, pero al final, no ha estado tan mal. Hoy salgo con una entrevista bajo el brazo.

sábado, 13 de noviembre de 2010

...qué quieres ser?

Siéntate un rato y deja por una vez que el tiempo se aburra de esperarte. Coge lápiz y papel y déjalo frente a ti. Ponte cómodo y disfruta unos minutos sabiendo que no tienes absolutamente nada que hacer. Nada excepto sentir que estás allí, tranquilo, respirando. Durante este rato no pensarás en nada más que en ti. No hay amigos, familia, y mucho menos enemigos o problemas. Eres sólo una persona en calma, que reconoce y observa su respiración y que con cada inspiración va consiguiendo acallar esa corriente de pensamientos que normalmente inunda nuestra mente.
Vamos dejando ese torbellino de pensamientos y transformándolo en un lago en calma donde la paz, el bienestar y la relajación ha ocupado toda tu mente. Un lago de imperceptibles olas a ritmo de tu respiración, haciendo sólo un suave ruido de olas que no llegan a romper y solo pasan suaves de largo bajo el reflejo de la luna. Estás tranquilo, en calma, respiras...
Ahora toma el lápiz y anota en ese papel todo aquello que quieres ser o tener. Planifica el tipo de persona en que te quieres convertir a partir del conjunto de cosas que deseas. No tienen por qué ser cosas materiales, pero podrían serlo. Te darás cuenta que cuanto más sereno y en paz estés, cuanto más hayas conectado con tu ser interior y hayas conseguido acallar ese ego social que nos han ido implantando, menos materiales serán tus deseos; pero no te preocupes si aún así lo son.
Cuando hayas anotado todo, vuelve a leerlos detenidamente y trata de descubrir qué sensaciones se producen en tu interior conforme los vas recreando brevemente en tu mente, en esa mente aún en paz. ¿Hay alguno que al leerlo de nuevo te parece que realmente no es propio de ti, que no te reconoces en él? Si es así, bórralo.
Una vez hayas terminado la revisión, respira y sonríe. Cierra los ojos y busca de nuevo ese lago en calma donde los pensamientos no enturbian nada. Respira e imagina ahora cada uno de tus deseos como objetos o palabras que surcan el cielo, entre el lago y la luna, y explotan como fuegos artificiales, uno tras otros, dejando unos rayos de luz que se entrelazan y lo iluminan todo, transmitiendo alegría, paz y felicidad.
Abre los ojos. Sonríe y siéntete afortunado por haber conseguido ese momento de paz y de armonía. Guarda el papel y repite este ejercicio periódicamente usando la misma lista.
Solo marca aquello que hayas conseguido y tacha lo que ya no sea importante para ti. Añade tus nuevos deseos desando siempre que tu auténtico "yo", ese que sólo aparece en la paz de tu soledad cuando contemplas ese lago carente de ego y de presiones impuestas, sea el que dirija tus verdaderos deseos, tu camino, tu vida. Es sólo el principio. El resto sólo tú lo podrás comprobar.

viernes, 5 de noviembre de 2010

...cada día una nueva vida

Si en muchas ocasiones decimos que la vida de cada persona es en sí todo un universo, creo que también podríamos considerar que un día cualquiera puede ser toda una vida. Marcamos ciclos internos con la referencia de la vida y la muerte como límites infranqueables (no seré yo ahora el que elucubre o teorice sobre aquello que pueda deparar el momento después a esa parte de energía que considero el auténtico ser de cada uno de nosotros), pero igual que los Mayas contaban de doce en doce, y nosotros marcamos nuevos pequeños puntos de reflexión al cumplir años, volver de vacaciones o estrenar nuevo año en el calendario; con actos de fe y renovados votos para nuestra vida, creo que cada día ofrece una fantástica oportunidad, con una periodicidad perfecta para ir viviendo una vida renovada y completa con cada salida del sol.
Si partimos de la base de que cuando somos plenamente conscientes de lo que ocurre en nuestro interior, el tiempo marcado por el reloj deja de ser quién marque el ritmo, y los días vividos en plenitud sentimos que duran más de 24 horas de reloj porque son atemporales (ni que decir sobre los que no vivimos en plenitud… que son directamente interminables) el día puede ser ese periodo suficiente para poner en marcha todo aquello que deseamos hacer.
Es tiempo más que suficiente para comenzar proyectos, para darles un paso más, para afrontar miedos e ir rompiendo con el pasado. Es el periodo perfecto para mirar adelante, saber que hay un camino que nunca te atreviste a frecuentar porque te veías incapaz de hacerlo, y decidir que hoy sí que será el momento de superarlo y dar el primer paso.  Puedes convertirte en un gran deportista rompiendo las fronteras de tus propios límites, las más importantes…también para eso da tiempo de sobra, para hacerlo, y para saborearlo después.
Sí, puedes hundirte en el dolor y la desesperación, puedes levantarte pensando que ese día mejor no vivirlo y deseando que el edredón te envuelva y no te permita salir. También nuestra vida pasa por esos días… quizá a veces merecemos y debemos tenerlos. Pero, ¿por qué más de un día? Tenemos todo un día para lamer heridas, lamentarnos del dolor, pensar en la desgracia y en la mala suerte y todo aquello que necesitemos hasta tener conciencia de qué ocurre en nuestro interior. Luego llega la noche y el universo nos da una nueva oportunidad, un nuevo amanecer, nuevas energías y un mundo alrededor lleno de vida, de alegría y de oportunidad. Lleno de personas que nos quieren y de personas que nos muestran, solo con una mirada, la tremenda fortuna que tenemos de no vivir sus dificultades. Es un momento para mirar al cielo, ver salir el sol, y empezar otra vez, una nueva vida.