miércoles, 5 de enero de 2011

...Coaching: pastillas para soñar

Esta sociedad es implacable, avasalladora. Define con precisión milimétrica su estrategia de avance y todos los corderitos seguimos pacientemente el sendero que nos lleva a una nueva granja donde estar a gusto un ratito más... hasta que interese movernos a otra granja diferente...y nosotros, obedientes, educados...y felices incluso! Hay como en todo excepciones maravillosas que confirman la regla, pero se venden como apestados mas que como triunfadores, pues el triunfo ya nos enseñaron a valorarlo con ceros y no con besos o abrazos.
Esta claro que somos muchos, pero muy torpes también. Aceptar la tiranía de unos cuantos por mucho que venga envuelta en un fieltro de regalo y un lacito encima no dice mucho positivo de las hormigas obreras que somos la mayoría. Aceptamos el problema y luego compramos la solución que ellos mismo nos venden. Nos provocan el insomnio y luego nos recetan pastillas para soñar. Es el plan perfecto... sobre todo porque nosotros ya olvidamos que antes dormíamos a pierna suelta y ahora nos atiborramos a pastillas.
El coaching me apasiona cuanto más lo descubro, y veo en él una vía genial para ayudar a las personas cuyo interior les llama a la puerta pero no encuentran la llave para abrirla de par en par y dejarlo fluir. Pero a veces pienso que no es mas que una pastillita más que esta sociedad se acaba de inventar, una nueva pastilla para soñar.
No hablo del coaching mas "operativo" (enseñar a organizarte mejor, a planificar, técnicas de productividad)... eso ha existido toda la vida pero no le dábamos un nombre tan "cool". Me refiero a ese coaching que ayuda a la persona a entender sus inquietudes internas y a desarrollarlas y desarrollarse como persona para alcanzar un estado de felicidad y paz interior. Sí... la sociedad ha incorporado una profesión que se encarga de resolver un grave problema que la propia sociedad ha creado, la insatisfacción profunda del ser humano en el contexto social actual. ¿Divertido, verdad?... , quizá no mucho, pero admitamos que tiene un punto maquiavélico que casi provoca admiración.
Pues nada, si alguien tiene que hacerlo, al menos que lo hagan personas que realmente sientan la vocación de ayudar, de proporcionar algo mejor a esas personas desorientadas en el contexto actual y no solo de llenarse los bolsillos con una profesión de lo más elitista a veces. Pero sobre todo, ojalá que les expliquen que están tomando pastillas contra una enfermedad que no existía hace unos años, y que no es culpa ni de la mayor esperanza de vida ni de los nuevos tiempos... es culpa de unos señores que viven sin estres compartiendo fortunas y jugando a las batallitas con una sociedad demasiado conducida y asfixiada con maestría. Apretando lo suficiente para seguir haciéndonos empujar con fuerza pero suficientemente poco como para que no reaccionemos y nos sublevemos a todo.
Se puede ahorrar mucho dinero en pastillas y, sobre todo mucha amargura, mirando hacia dentro y parando esa corriente de mensajes que bombardean nuestra cabeza. Valorando una caricia por encima de un coche deportivo y una hora sentado mirando al mar por encima de la última consola de videojuegos. Valorando una buena conversación más que salir en televisión a costa de tu dignidad. Valorando una mirada más que unas tetas de silicona Valorando lo que soy por encima de lo que tengo (pero por favor, sin usarlo para un anuncio de relojes que no pienso comprar... no sigáis jugando con nosotros).

1 comentario:

  1. Cuanta verdad en tus palabras. Ya tienes la base para algo más largo.

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