miércoles, 7 de septiembre de 2011

...esperar


Esperar es ingrato. Uno se queda ahí, a las puertas de algo que tiene previsto hacer, y el momento no llega. Buscamos alternativas para que ese tiempo pase sin que nos demos cuenta, lo más rápido posible. Una revista, un vistazo al móvil, o darle dos vueltas más a aquel asunto que ya nos iba apareciendo en nuestros pensamientos cuando aún veníamos de camino. ¿Qué tiene ese rato que lo hace tan inútil? ¿Lo es por inesperado, por aparecer justo cuando menos apetece, por no avisar y sorprendernos sin nada previsto para llenar el vacío...?
Y si ese fuera el momento. Ese momento que esperábamos para tener nuestra gran idea. Ese espacio de tiempo donde dejar la mente en blanco y conectar con ese pobre cuerpo que nos acompaña siempre, a pesar de nuestra indiferencia. Esa oportunidad de conocer a las personas, a esas personas anónimas que por el simple hecho de llamarse así ya no merecen mucha más atención. Y si fuera el momento que el destino nos ha ofrecido para cambiar nuestra vida… o quizá estabas esperando a que ese momento fuera avisado con luces de neón para no dejarlo escapar. No malgastes un segundo. Son todos igual de válidos. Las experiencias que decidamos afrontar y disfrutar en esos momentos serán las que además de válidos los harán especiales. 

martes, 30 de agosto de 2011

... en barbecho

Hay tierras a las que dejar tomar fuerzas renovadas. También hay momentos donde un blog requiere su descanso. Mas bien hay momentos donde el que escribe el blog requiere tomarse un descanso. Nada mejor que alejarte de un ordenador para llevarlo a cabo quieras o no. La mente se refresca, toma fuerzas, piensa en alternativas y comienza a echar de menos esa cita periódica con sus propios huéspedes.
Aun no acaban las vacaciones pero algunas partes ya van pidiendo la vuelta a las buenas rutinas, a las saludables, a las que llenaban el espíritu. Creo que el barbecho llegó a su fin, será que hay que comenzar a plantar a pesar de que el otoño nos espere y no la primavera. Bendito descanso.

lunes, 15 de agosto de 2011

... olvidé

Hoy, al levantarme, olvidé. Olvidé las obligaciones y también lo que me prometí recordar. No tenía rumbo fijo ni siquiera caminar, porque olvidé donde debía ir. Miraba alrededor y todo me parecía nuevo, extremadamente nuevo, pero inusualmente familiar. Imágenes reflejadas en una retina insolidaria que no deja que nada de eso lo puedas recordar. Olvidé las obligaciones, los compromisos, las ilusiones, los amigos. Todo aquello que se supone que jamás debes dejar pasar. Los caminos eran desiertos y los cruces adivinanzas para una mente vacía en buscar de algo que guardar. Me movía ágilmente, sin el peso de los recuerdos, sin la carga de las decepciones, sin el tesoro de las pasadas alegrías. Me movía como si nada de lo que hacía fuera a durar. El tiempo pasaba y justo en ese momento se cerraba una puerta que impedía mirar atrás. Hoy, al levantarme, lo olvidé todo. Olvidé lo que soñé. Olvidé tanto, que me olvidé de despertar.

jueves, 28 de julio de 2011

...Siip y sus sueños

Nuut también le decía que los
sueños se pueden hacer realidad

Siip pensaba que todo era una invención de los mayores. Que los sueños, aunque siempre te dan la oportunidad de enseñarte grandes lecciones para la vida, no podrían hacerse realidad. Le extrañaba que su amiga Nuut se lo dijera también, además él siempre reconocía cuando ella le gastaba bromas porque sus ojos brillaban de una manera diferente, y al final, tras ver la cara de desconcierto que le provocaban, acababa diciéndole la verdad. Pero esta vez no brillaban los ojos, sólo parpadeaban de vez en cuando mostrando esas largas pestañas de cola de pavo real. Pero no podía ser verdad. Él en sueños había volado, peleado con dragones, participado en batallas, descendido a los fondos marinos, disfrutado de una vida de estrella de cine y televisión…. No podía ser verdad. Sabía que no era verdad.
Un día le sorprendió verse en la portada de un cuento…o él pensaba que era él. El protagonista también se llamaba Siip y tenía una vida similar. Incluso los dibujos realizados por una tal Teresa tenían un sorprendente parecido con él y sus amigos. Cuando aquello le pasó, miró a su madre y ella no pareció sorprenderse. Sólo le dijo “vaya, ¡que coincidencia!”. La frase perfecta para que él dejara de preguntar, pero no para que su cabeza dejara de dar vueltas intentando encontrar algo más razonable que una simple casualidad; pero no hubo manera.
Eso fue extraño, pero hoy el día había comenzado con su padre en el coche diciéndole que esa noche habría cine familiar, y eso era casi tan extraño como lo del cuento. Nunca iban al cine los jueves. El viernes había que madrugar y si a la habitual pereza de Siip se unía una noche de cine, la mañana siguiente era toda una odisea hacerlo despegar de las almohadas. Pero su padre le dijo que estrenaban una película muy especial.
El día paso rápido y todos fueron encaminándose al cine, mientras Siip pensaba que si los sueños se cumplieran, él podría ir volando y así no tendría que aguantar las travesuras de su hermana, haciéndole cosquillas con una pajita de la Coca-Cola entre los dedos de los pies. Pero allí, amarrado en el coche, no tenía superfuerza para romper el cinturón y abrir un agujero en el techo… ¡y además eso le haría ganarse una buena bronca de sus padres!
En la puerta del cine había mucha cola y cientos de niños agolpados con sus padres. Parece que había un estreno de dibujos animados que habían levantado mucha expectación en el pueblo. Mientras esperaba, Siip pensaba lo genial que sería convertirse en actor, eso no podía ser tan difícil como volar y también permite vivir miles de aventuras diferentes, convirtiendo muchos de los sueños en realidad. La cola fue entrando lentamente, y justo cuando giraban hacia la taquilla había una imagen de cartón frente a ellos. Un chico moreno, con gafas, y una pose divertida lo miraba fijamente. El corazón le dio un vuelco y a duras penas consiguió leer bajo la imagen: Gran Estreno “Siip y los secretos de la vida”.

jueves, 14 de julio de 2011

...controlando la alucinación

Pasa el tiempo y sigo soñando. Tan esperanzador como preocupante. Mantener una visión donde la acción no llega acaba probablemente transformándose en una alucinación. Es la parte preocupante. La parte esperanzadora es que, lentamente, con pies tan rígidos como los de una figura de hormigón, se siguen dando pasos hacia delante. El sueño no decae, aparece nítido y muestra otra realidad, como buen sueño que se precie. Una realidad diferente pero tan natural como la que vivo. Posiblemente otra vida en otro lugar que quiero “recordar”, o traspasar a esta. No quiero sustituir, quiero integrar. Sigo soñando que podemos, que cada uno de nosotros puede. Que ese vacío no es un trozo perdido sino más bien uno que rellenar. He comenzado pensando en el fin sin conocer los medios. Ahora van llegando los medios y todo conspira hacia un fin. Entre medias un ego que intento mantener animado como un peón responsable pero dócil para que no interfiera allí donde la razón no llega y la emoción toma el control. Sigo soñando que un sueño que tuve se hace realidad… abro los ojos y sigo viéndolo, ¿será que ha llegado?