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miércoles, 11 de abril de 2012

...buscandole un sentido

No sé qué sientes.. solo sé que no es lo que te gustaría sentir. La vida se empeña en ponernos a prueba mientras las personas nos empeñamos en decir que todo sucede por una causa. ¿Es que la causa final es simplemente pasar pruebas? Y entonces: ¿quién dejar de vivir? ¿aquel que no se atreve a pasarlas? ¿aquel que desde el principio buscó la salida más fácil para evitar encontrarse con ellas...aunque eso sea totalmente imposible?

Pues no. Nadie se libra. Todos estamos obligados a vivir. Es sólo que nuestro corazón es el que nos da la vida y también el dolor. No vivimos por el corazón de otro, ni tampoco sufrimos al mismo nivel que éste pueda sufrir, aunque lo queramos con locura. Quizá por fortuna, por la fortuna de no acumular corazones y pruebas y sufrimientos, quizá un respiro que nos dieron... vivir solamente una vida, y no la de los demás,  por muchas pruebas únicas que nos tenga reservada.

El corazón sigue latiendo y nosotros decidimos. El dolor es imposible de evitar cuando viene, pero sí podemos evitar el sufrimiento. Sufrir es atender a un dolor y tratar de buscarle su sentido. Es como mirar a los ojos de un niño y pretender conocer lo que piensa. Sufrir es una opción. Optemos por no sufrir.

Todo parece tan similar, pero es tan diferente. Yo sólo sé que tengo la solución para hoy. Para mañana... quizá también. Para pasado mañana.... ¿es que llegará alguna vez? Seguiremos el plan marcado y diremos que todo ocurre por una causa. Si eso no fuera así, quizá simplemente no acertamos a encontrar la causa correcta. Tal vez, en algún lugar, alguien ríe abiertamente mientras lanza unos dados con tu cara y la mía. No me importa seguir danzando con forma cúbica al ritmo que él me mande, siempre que de vez en cuando tu cara de as choque durante un instante con la mía.

viernes, 23 de marzo de 2012

...él, María y un gato.

Él estaba sentado en el suelo, como cada tarde. Medir escasamente ochenta centímetros te permite obtener una perspectiva muy particular de la vida, y más aún si estás sentado en el suelo. Al poco rato María, la vecina de al lado, salió de su casa y se dispuso, con paso un poco precipitado, a cruzar al otro lado de la calle buscando la parada de autobús. Los tacones marcaban un ritmo de paso ligero militar, y la linea trasera de las medias indicaba un camino oscilante que se perdía en los pliegues de su falda marrón. Tenía las suelas gastadas, pero la piel del zapato brillaban como nuevos. El olor que dejaba a su paso le hizo pensar que tendría algún encuentro especial. Él estaba acostumbrado a jugar con ella y siempre tenía ese olor tan característico a jabón y piel joven que ahora aparecía cubierto por una delgada capa de azahar y jazmín.
De repente, un gato se cruzó en su camino y le hizo cambiar la perspectiva como si fuera una toma de acción en una película de sábado por la tarde. El lomo oscuro con manchas blancas se contorneaba armónico, felino, sutil. Una mirada atrás fue suficiente para que acelerara su ritmo y desapareciera por el portal con un salto tan espectacular como aparentemente falto de esfuerzo por su parte. ¡Quién fuera gato en algunas ocasiones! Se levantó pensando en esto cuando sintió que todo su mundo se volvía del revés, pero no era el mundo, era él. Tanta distracción le hizo olvidar el hueco de la alcantarilla que permanecía abierta desde las últimas lluvias, y sólo pudo acertar a percibir, casi a cámara lenta, el gesto de horror de María desde el otro lado de la calle y el de cierta satisfacción del gato desde la encimera de la cocina, asomando por la ventana. Mas tarde, con los ojos cerrados, sintiendo el dolor en su cuerpo y la vergüenza en el alma, imaginaba que el pelo de maría rozaba su nariz como tantas otras veces, mientras sus dedos largos y finos le hacían esas cosquillas que tanto le gustaban.¿el gato?... nadie se acuerda de un gato en esos momentos. Con los ojos entreabiertos miraba de lado a ver si María se decidía a cruzar la calle de nuevo y hacer ese sueño realidad, pero el chirriar de los frenos de un autobús de línea le hizo entender que ese día tenía más en común con el gato que con María. Él también tendría que lamer sólo sus heridas.

lunes, 20 de febrero de 2012

... ayer corrí mi primera maratón


Soy una persona afortunada. De eso no me cabe duda. Jamás imaginé que mi primera maratón pudiera ser una experiencia tan buena. Eso no quiere decir que la vaya a repetir, porque ahora mismo no me inscribo ni en una carrera de mi casa a la esquina, ni tampoco que la terminara fresco y sin sufrimiento; significa que fue lo mejor que pudo ir. Jamás en ningún entrenamiento había estado mucho más de 12-15km sin dolores en los gemelos… ayer no aparecieron. Jamás había estado mucho más de 20km sin dolores fuertes en los abductores con mi lesión “heredada” del Basket…ayer llegaron en el km 34. Ayer todo lo malo no pasó, o pasó más tarde de lo que habitualmente me pasa. El estómago me respetó el consumo de geles, y muchas veces entrenando me molesta un poco…etc, etc… por eso digo que soy muy afortunado.

Hace seis meses pensé que era un buen momento para lanzarme al reto de la maratón, después de haber hecho algunas medias maratones el año anterior…sufriendo bastante, la verdad. He entrenado feliz y animado, con bastante fidelidad al plan que me marqué para estar en los tiempos humildes en los que yo me podía mover, y sobre todo, para llegar al final de la maratón repitiendo una sonrisa que hubiera sacado durante el camino en repetidas ocasiones. Creo que he sido razonablemente fiel a ese compromiso, salvo con las lógicas enfermedades donde tuve que parar. Esto para alguien que trabaja viajando aún unos 80 días al año, cambiando de zona horaria, y con el invierno en medio (no sólo el de Sevilla o Málaga… también el de Chicago, Lisboa, Barcelona…) creo que habla de mi compromiso personal y de la gente que me rodea, que siempre, siempre me ha ayudado a cumplir ese compromiso.

Esta entrada espero que no quede como algo egocéntrico o que transmita la sensación de comunicar una hazaña, pues nada más lejos de la realidad. Pretende sobre todo tres cosas:
1.- Dar Gracias!!

2.- Felicitar a mis dos acompañantes ese día, mi gran amigo Manolo y el fenómeno de Pablo, que hicieron una maratón extraordinaria, más de media hora mejor que la mía. Son dos cracks que me ayudan a pensar lo normal que soy yo. Sin personas como ellos cerca, yo sería un poco más tonto.
Con Pablo a la izquierda y Manolo a la derecha. Dos gacelas en la maratón
3.- Ratificar algo que llevo mucho tiempo diciendo a todos con los que hablo de este tema: que si yo puedo… #cualquierapuedehacerlo!
A 50m... sintiendo la felicidad...





Como decía, no soy más que un tipo normal. Sí, tal vez un poco afortunado.  Mi suerte es estar llevando una vida normal que me llena de alegría. Pasando por vivencias que me hacen feliz. Conociendo a personas que me obligan a preguntarme ¿Qué habré hecho yo para tener a mí alrededor esta gente tan maravillosa? Una vida normal que a mí me parece espectacular. Nunca imaginé (bueno sí, aunque me cuesta decirlo) que en mi vida todo iría tan bien.

Sólo os dejo aquí la sensación…pisar la pista del estadio, saber que te quedan 300m y que la meta está allí… tras 42km y casi cuatro horas de esfuerzo constante, creciente. Hablas con los que tienes alrededor. No los conoces de nada, pero les animas. Les recuerdas que disfruten.. que busquen sensaciones mirando hacia dentro. NO es momento de sufrir, ahora hay que disfrutar… pensar en las personas que te quieren, las dificultades de la vida que acaban superándose, las piernas que te llevan donde tu cabeza quiera… los vellos de punta y la energía explotando en tu corazón y llenando tu cuerpo a golpe de escalofríos… Quizá es que esto se parece tanto a la vida, condensada en una mañana,  que cuando pasas la meta sientes como si con la toalla que te ponen se impregnara tu piel de un tatuaje invisible cargado de buenos consejos y de buenas razones para seguir adelante cada día haciendo lo necesario para que todo lo bueno suceda.

Feliz... cualquiera puede hacerlo!




martes, 20 de septiembre de 2011

...cien


                Cien veces recordando que lo hacía sólo por mí. Tantos otros momentos de felicidad pensando que quizá lo hacía también por los demás. Un centenar de miradas hacia adelante y tantas otras recordando hacia atrás. Diez decenas de ilusiones puestas en negro para poderlas compartir en un mar donde no sólo los grandes patrones pueden navegar. Cien que empezó con un uno decidiendo como siempre ¿Cómo se tendrá que llamar? Centenario que no predice una muerte que se acerca sino poco menos que una joven pubertad. Cien reflejos de escritores, filósofos y profetas que no dejaron más que un deseo de un aprendiz de barrio del Sur. Muchas maneras de decir que sigo creyendo en creer y que no me convence rendirme ni de mí ni de nadie más. Cien pasos en una montaña que vista ahora desde aquí descubre su verdadero cometido, mostrarme que hay muchas montañas cercanas a las que todavía llegar. Cien y cien y algunos miles de agradecimientos a esas personas que un día decidieron leer lo que un loco, sin miedo como todos los locos, se atrevía a gritar. Número que no significan nada salvo la marca que dejan en ese paseo por los miedos, las esperanzas y los sueños que  quedaron marcados en ese parque que se ve desde la puerta de atrás. Un canijo y dos barriletes puestos en fila esperándome para hablar y hablar y hablar sin parar. Cien deseos de extender un solo y único estado de felicidad. El post número 100 de esas vueltas a la cabecita loca de uno al que olvidaron despertar a la realidad.

lunes, 15 de agosto de 2011

... olvidé

Hoy, al levantarme, olvidé. Olvidé las obligaciones y también lo que me prometí recordar. No tenía rumbo fijo ni siquiera caminar, porque olvidé donde debía ir. Miraba alrededor y todo me parecía nuevo, extremadamente nuevo, pero inusualmente familiar. Imágenes reflejadas en una retina insolidaria que no deja que nada de eso lo puedas recordar. Olvidé las obligaciones, los compromisos, las ilusiones, los amigos. Todo aquello que se supone que jamás debes dejar pasar. Los caminos eran desiertos y los cruces adivinanzas para una mente vacía en buscar de algo que guardar. Me movía ágilmente, sin el peso de los recuerdos, sin la carga de las decepciones, sin el tesoro de las pasadas alegrías. Me movía como si nada de lo que hacía fuera a durar. El tiempo pasaba y justo en ese momento se cerraba una puerta que impedía mirar atrás. Hoy, al levantarme, lo olvidé todo. Olvidé lo que soñé. Olvidé tanto, que me olvidé de despertar.

jueves, 28 de julio de 2011

...Siip y sus sueños

Nuut también le decía que los
sueños se pueden hacer realidad

Siip pensaba que todo era una invención de los mayores. Que los sueños, aunque siempre te dan la oportunidad de enseñarte grandes lecciones para la vida, no podrían hacerse realidad. Le extrañaba que su amiga Nuut se lo dijera también, además él siempre reconocía cuando ella le gastaba bromas porque sus ojos brillaban de una manera diferente, y al final, tras ver la cara de desconcierto que le provocaban, acababa diciéndole la verdad. Pero esta vez no brillaban los ojos, sólo parpadeaban de vez en cuando mostrando esas largas pestañas de cola de pavo real. Pero no podía ser verdad. Él en sueños había volado, peleado con dragones, participado en batallas, descendido a los fondos marinos, disfrutado de una vida de estrella de cine y televisión…. No podía ser verdad. Sabía que no era verdad.
Un día le sorprendió verse en la portada de un cuento…o él pensaba que era él. El protagonista también se llamaba Siip y tenía una vida similar. Incluso los dibujos realizados por una tal Teresa tenían un sorprendente parecido con él y sus amigos. Cuando aquello le pasó, miró a su madre y ella no pareció sorprenderse. Sólo le dijo “vaya, ¡que coincidencia!”. La frase perfecta para que él dejara de preguntar, pero no para que su cabeza dejara de dar vueltas intentando encontrar algo más razonable que una simple casualidad; pero no hubo manera.
Eso fue extraño, pero hoy el día había comenzado con su padre en el coche diciéndole que esa noche habría cine familiar, y eso era casi tan extraño como lo del cuento. Nunca iban al cine los jueves. El viernes había que madrugar y si a la habitual pereza de Siip se unía una noche de cine, la mañana siguiente era toda una odisea hacerlo despegar de las almohadas. Pero su padre le dijo que estrenaban una película muy especial.
El día paso rápido y todos fueron encaminándose al cine, mientras Siip pensaba que si los sueños se cumplieran, él podría ir volando y así no tendría que aguantar las travesuras de su hermana, haciéndole cosquillas con una pajita de la Coca-Cola entre los dedos de los pies. Pero allí, amarrado en el coche, no tenía superfuerza para romper el cinturón y abrir un agujero en el techo… ¡y además eso le haría ganarse una buena bronca de sus padres!
En la puerta del cine había mucha cola y cientos de niños agolpados con sus padres. Parece que había un estreno de dibujos animados que habían levantado mucha expectación en el pueblo. Mientras esperaba, Siip pensaba lo genial que sería convertirse en actor, eso no podía ser tan difícil como volar y también permite vivir miles de aventuras diferentes, convirtiendo muchos de los sueños en realidad. La cola fue entrando lentamente, y justo cuando giraban hacia la taquilla había una imagen de cartón frente a ellos. Un chico moreno, con gafas, y una pose divertida lo miraba fijamente. El corazón le dio un vuelco y a duras penas consiguió leer bajo la imagen: Gran Estreno “Siip y los secretos de la vida”.

martes, 26 de abril de 2011

...escala seguro con valores

Los valores serían para el ser humano como aquellos anclajes que usa el escalador para ir asegurando su discurrir en la conquista arriesgada de una pared escarpada. Esos anclajes a los que va atando la cuerda que lo mantiene asegurado a la vida, la que le da la tranquilidad de dar un paso más en la dirección deseada. Mucho se ha escrito sobre los valores, y también muchos los intentos de encontrar un ramillete de valores fundamentales que fueran los que aglutinaran los más adecuados para el desarrollo correcto de una persona y su crecimiento vital en la búsqueda de su misión, pero no es tarea sencilla de conseguir. El mismo acto de enjuiciar los valores como positivos o negativos ya está destruyendo la esencia de los mismos, porque es una calificación realizada desde la opinión, y eso ya incluye una subjetividad importante. Lo que sí se puede determinar es que según sean tus valores, así serán las posibilidades de conseguir anclajes seguros en los pasos que vayas dando en tu vida. Por seguir con el ejemplo, si quieres subir a una montaña pero solo dispones de anclajes para no ir a la deriva cuando te encuentres en el mar, el esfuerzo será inútil. Es decir, debemos alinear nuestros valores con nuestros objetivos, y si descubrimos que nuestros objetivos deben cambiar, debemos también quizá trabajar en potenciar otro tipo de valores que nos permitan asegurar el paso en el nuevo sendero por el que escalar.
Debo decir que los anclajes fundamentales en el camino de la superación de barreras y la adquisición de nuestros objetivos, bajo mi punto de vista, son los siguientes:
-          Responsabilidad: Soy el responsable de todo lo que me ocurre o al menos (y no es menos importante, sino todo lo contrario) de la manera en que me afecta todo lo que me ocurre.
-          Voluntad: Cuando la motivación decae (incluso en tareas que nos gustan y nos darán satisfacciones de futuro) la voluntad nos permite dar el siguiente paso.
-          Respeto: Implica aceptación. El respeto más importante es el que siento por mí mismo. El segundo, el que siento por los demás. Si acepto la diversidad, mis defectos y mis virtudes, podré tomar distancia y renovar las fuerzas para seguir avanzando.
-          Humildad: Si el respeto te lleva a no sentirte inferior a nadie, la humildad te equilibrará para tampoco sentirte superior. La mejor perspectiva para caminar por este mundo es mirar a todos a su misma altura.
Aparte de estos valores, hay otros también muy importantes que pueden aportar unas cualidades extras para llegar al final de cualquier recorrido por mi escarpado que parezca inicialmente, son aquellos que nos aportan toda la energía que los otros nos pueden dar y que, como suele ser habitual, nos llega después de que nosotros hayamos compartido la nuestra. Son los siguientes:
-          Bondad. Es la inclinación a hacer el bien. Más allá de servidumbres implica el dominio de los valores anteriores.  Hacerlo sin esperar nada a cambio supone la mayor inversión para el éxito.
-          Solidaridad. Es el sentimiento de participación en metas con objetivos comunes para un grupo de personas. La solidaridad aporta pertenencia y vínculo, revierte en energía vital para afrontar nuestras propias misiones y da una nueva perspectiva de los problemas individuales, minimizándolos
Aférrate a estos valores y sigue avanzando con la tranquilidad de que un resbalón o una dificultad no pondrán 
en peligro tu objetivo final.

(extracto del borrador del libro sobre liderazgo personal)

martes, 29 de marzo de 2011

... piscina de cocodrilos

Un día, en una fiesta de un famoso millonario, de repente se paró la música y el anfitrión se dirigió al escenario donde la orquesta amenizaba la velada. Dijo a los asistentes:
- Hola a todos amigos, os tengo que decir que he decidido dar toda mi fortuna, todas mis propiedades y todos mis barcos. Mi vida ha sido larga, provechosa, pero creo que es hora de ceder el testigo y hacer que alguien más joven viva una vida llena de posibilidades. Una vida provechosa.
- Pero esa concesión no será gratuita -siguió diciendo. Para conseguirla, será necesario que uno de ustedes consiga atravesar de punta a punta esa piscina que ven al final del jardín. Por favor, acérquense todos a ella.
- Esa piscina que ven está llena de cocodrilos hambrientos. Quien consiga ir de una punta a la otra, salvando la dificultad de los cocodrilos, habrá demostrado su arrojo, su pericia y su capacidad de superar dificultades, tal como hice yo en mi vida a lo largo de estos años, y será merecedor de mi fortuna.
Se hizo un profundo silencio entre los asistentes, que en ese momento ya rodeaban todos la piscina, con mucho cuidado de no asomarse demasiado, pero viendo claramente los cocodrilos atravesar de lado a lado una y otra vez, pero nada ocurría... y pasaron unos minutos.
De pronto, alguien con su traje se lanzó repentinamente a la piscina desde uno de los extremos. Comenzó a nadar y los cocodrilos se avalanzaron sobre él. Luchó, se movió lo más rápidamente que pudo, esquivando a los cocodrilos, apoyándose en sus lomos para impulsarse aún más... sintiendo como sus colmillos a veces conseguían destrozar trozos de su traje de gala. Siguió peleando, sumergiéndose y luego emergiendo con fuerza, apartándose a los cocodrilos, hasta que consiguió llegar al otro extremo y salir extenuado de la piscina. La ovación de todos los asistentes sólo era comparable a sus gestos de profunda admiración por la hazaña. El millonario le hizo gestos para subir con él al escenario, y él, aún jadeando y cubierto por una toalla que le acababan de dar, subió al mismo.
- Ha sido impresionante -dijo el millonario-, es usted digno merecedor de toda mi fortuna. Dígame, ¿ cuándo quiere que hagamos el traspaso de mis propiedades a su nombre?
- Si le digo la verdad, no sabría muy bien que hacer con tantas mansiones, soy una persona humilde y vivo tranquilo en mi casa, me siento feliz y no necesito nada más grande ni lujoso - contesto el  aún exhausto vencedor.
- Está bien caballero, en ese caso: ¿A qué cuenta quiere que destine toda mi fortuna? -le consultó el millonario.
- No se preocupe, tengo un buen trabajo y no necesito más dinero, si le parece bien, déselo a otro, yo no lo quiero -dijo de nuevo el héroe de aquella velada.
- Me tiene usted impresionado por su postura filantrópica tras haber realizado tanto sacrificio - contestó el millonario. De todas maneras, dígame al menos ¿Dónde debo amarrar toda la flota de barcos que ahora le cedo?
- Disculpe si esto le ofende, pues no es mi intención, pero realmente no querría sus barcos. Soy hombre que con una puesta de sol desde una costa cualquiera siente la mayor de las alegrías, y prefiero seguir disfrutándolo de esta manera. Lo otro sería demasiado, no me sentiría yo mismo- contestó de nuevo el intrépido nadador.
- Está bien -contestó el millonario anfitrión. Entiendo que quizá no he sabido ofrecerle algo para lo que su valía merece, pero un hombre como usted, después de tamaña hazaña deseará alguna cosa. ¿Dígame por favor, ¿cuál es su mayor deseo?, ¿qué es lo que más quiere?

- Me encantaría saber quien ha sido el hijo de puta que me ha empujado a la piscina.

Moraleja: Algunas veces para darnos cuenta de todas nuestras tremendas capacidades necesitamos un empujoncito, aunque venga a veces de un hijo de puta.




(fotografia de podestecuenta.blogspot.com)

lunes, 21 de marzo de 2011

...define tus objetivos

En la anterior entrada decíamos que Aceptar es el primer paso. Un paso fundamental y que puede marcar el inicio de todo. Muy bien, pero ¿Que viene después?
Tenemos dos opciones fundamentales, podemos comenzar pensando en nuestro potencial interior (y lógicamente en el conjunto de limitaciones que debemos saber reconocernos para poder superarlas y liberar toda la capacidad que realmente tenemos) o podemos también comenzar pensando en el objetivo final. A mi me gusta mucho más esto último. La mayoría de las personas necesitamos una meta para ponernos a caminar, necesitamos objetivos que definan la dirección, y si simplemente se centran en todo aquello que tienen como potencial, pero tardan en definir el objetivo, suelen quedarse estancados y frustrados, y muchas veces terminan aceptando que el devenir de sus vidas no está dentro de ellos, no son ellos quienes lo marcan, sino que son agentes externos (la hipoteca, la factura, la relación, la ruptura... la situación laboral) los que dirigen.
Por tanto, centrémonos en los objetivos. ¿Qué quieres...( y aquí puedes poner... ser, hacer... tener... puedes poner el verbo que quieras)? ¿Estás pensando en eso?...¿no?... pues que sepas que ese es el error que comete la mayoría de las personas que se sienten insatisfechas con su vida, nunca piensan en los objetivos que quieren marcarse en su vida. Ah.. si... lo estás pensando... ¿Y no lo estás escribiendo?... pues que sepas también que de los pocos que piensan en sus objetivos, la mayoría no llega nunca a ponerlo sobre un papel, y curiosamente, son las personas que escriben sus objetivos los que posteriormente se descubre que han sido los que con en más porcentaje los han conseguido.
Acuérdate de la motivación (motivo+acción) y si tienes ganas de marcar objetivos, ¡actúa!, escríbelos ahora mismo. Te doy una regla básica para poder hacerlos: SMART (como sabes, significa inteligente en inglés), pero tambien: S (Specific - específico : Que sea concreto y explícito), M (Measurable - medible: Tienes que poder medir de alguna manera si el objetivo lo has conseguido o no), A ( Achievable - alcanzable: Tiene que ser exigente, pero lo suficiente para que con los recursos y capacidades actuales lo puedas conseguir; recuerda que la vida es un camino... y los objetivos los iremos incrementando en dificultad poco a poco), R (Realistic - realistas: Como decíamos anteriormente, capaces de llevarse a cabo con un esfuerzo bien evaluado) y T (Time bound - limitado en el tiempo: Hemos de darle fecha al objetivo, cuando comenzamos y cuando deberemos haberlo realizado... de no ser así.. o nunca lo empezaremos, o nunca tendremos la presión por llegar a la meta de cumplirlo).
Reflexiona un poco sobre lo que quieres, define los objetivos siguiendo estos pasos, y ponlos por escrito. Habrás dado un nuevo gran paso adelante en la consecución de aquello que quieres. Dentro de muy poco analizaremos que capacidades tenemos dentro de nosotros para poder conseguir todos los objetivos que nos marquemos, uno tras otro.

Escrito para Capazitados.org: http://www.capazitados.org/index.php?nota=2519
(fotografia de definanzas.com)

jueves, 23 de diciembre de 2010

...nuevas navidades

Hoy son las primeras navidades de este blog, y el anterior, que pasó algunas, no daba para incluir mucha felicitación navideña...quizá este tampoco. De todas maneras, como los pensamientos hoy van obligados hacia allí, por aquello de la saturación de felicitaciones y buenos deseos que nos llegan de amigos, conocidos... y desconocidos totales (es lo que tiene la era digital, no hay manera de tapar ciertos canales para quien tú no quieres), os dejo aquí mi pequeña reflexión.
Las navidades a veces parecen fotocopias unas de otras, o mejor aún, fotografías que desempolvamos una vez al año. Los mismos hábitos, las mismas personas, ilusiones, buenos deseos... que se repiten periódicamente como aquel cinematográficamente famoso "día de la marmota". Pero esa foto, con el paso del tiempo, puede ir perdiendo brillo, se oscurece, se añeja. Son personas que ya crecieron demasiado para ilusionarse y disfrutar, algunas que ya no disfrutan tanto en la misma compañía y otras que disfrutaban que ya no están. También muchos momentos duros que afloran cuando uno más sensible se encuentra, como suele ocurrirnos en estos días.
Para esas fotos que desmejoran hay que poner remedios. La vida, como buen "photoshop", ofrece mil herramientas para mejorar aquellas fotos navideñas que fueron perdiendo sentido. Nos da la oportunidad de incluir nuevas personas, nuevos amigos, y también nuevas generaciones que nos aporten de nuevo energía e ilusión. También nos ofrece "retoques" y alternativas que, sin perder la esencia, den un lavado de cara a la foto, o incluso la lleven a cotas mayores de belleza.
Cuando una situación te haga tremendamente feliz... no pienses mucho... disfruta. Cuando una situación te provoque tristeza, se consciente de ello y diseña una estrategia para vencerla, conviértelo en un desafío que sin duda te hará avanzar. ¿hacia dónde? Hacia donde tú quieras soñar.
No nos engañemos. Cuando uno sueña que los sueños se cumplen... no suele ocurrir nada. Cuando uno trabaja para que los sueños se cumplan... se suelen hacer realidad.
Yo os deseo a todos alegría, salud, fuerza, amor y sobre todo coraje. Coraje para que seáis capaces de enfrentaros a los miedos y las incertidumbres, de disfrutar ese camino de descubrimientos que nos lleva a la consecución de nuestros sueños. Aquellos sueños que, de niños, resplandecían mucho más en Navidad. Felicidades a todos.