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miércoles, 9 de mayo de 2012

... se te ve feliz

No, no es lo mismo estar contento que ser feliz. Eso que quizá todos sepamos, no todos lo tenemos en cuenta. El otro día cuanto te vi, tú estabas feliz. Yo te he visto contento muchas veces, pero feliz..no tantas. Hasta yo me había convencido que eso que habitualmente demuestras debía ser felicidad, pero no, tan sólo estabas contento. Y a ratos, sólo a ratos. Ahora proyectas algo diferente, una jovialidad interior, una inmadurez en los ojos, una frescura en los movimientos que me demuestran que estás un poco más vivo de lo que estabas ayer. La vida es eso que nos vuelve del revés cada cierto tiempo mientras nosotros andamos ocupados, empeñados en controlar lo incontrolable. Ahora que estás feliz, y que yo sé como es tu cara en esos momentos, tú puedes aprovechar para darte cuenta de que esa felicidad no te ha llegado por la mayoría de las cosas que haces cada día...posiblemente, ni siquiera todas esas cosas tuvieron una mínima incidencia que la consiguieras. Piensa si quizá te ha llegado cuando más fuerte renunciabas a ella, o quizá cuando de verdad lo dejaste correr y esperaste a que fuera algo superior  lo que decidiera. O mucho mejor aún, disfruta sin pensar, porque sin pensarlo llega. Disfruta sin pensar porque como te empeñes en darle vueltas, lo mismo se va.

Fotografía tomada de gisellejebus.blogspot.com

miércoles, 11 de abril de 2012

...buscandole un sentido

No sé qué sientes.. solo sé que no es lo que te gustaría sentir. La vida se empeña en ponernos a prueba mientras las personas nos empeñamos en decir que todo sucede por una causa. ¿Es que la causa final es simplemente pasar pruebas? Y entonces: ¿quién dejar de vivir? ¿aquel que no se atreve a pasarlas? ¿aquel que desde el principio buscó la salida más fácil para evitar encontrarse con ellas...aunque eso sea totalmente imposible?

Pues no. Nadie se libra. Todos estamos obligados a vivir. Es sólo que nuestro corazón es el que nos da la vida y también el dolor. No vivimos por el corazón de otro, ni tampoco sufrimos al mismo nivel que éste pueda sufrir, aunque lo queramos con locura. Quizá por fortuna, por la fortuna de no acumular corazones y pruebas y sufrimientos, quizá un respiro que nos dieron... vivir solamente una vida, y no la de los demás,  por muchas pruebas únicas que nos tenga reservada.

El corazón sigue latiendo y nosotros decidimos. El dolor es imposible de evitar cuando viene, pero sí podemos evitar el sufrimiento. Sufrir es atender a un dolor y tratar de buscarle su sentido. Es como mirar a los ojos de un niño y pretender conocer lo que piensa. Sufrir es una opción. Optemos por no sufrir.

Todo parece tan similar, pero es tan diferente. Yo sólo sé que tengo la solución para hoy. Para mañana... quizá también. Para pasado mañana.... ¿es que llegará alguna vez? Seguiremos el plan marcado y diremos que todo ocurre por una causa. Si eso no fuera así, quizá simplemente no acertamos a encontrar la causa correcta. Tal vez, en algún lugar, alguien ríe abiertamente mientras lanza unos dados con tu cara y la mía. No me importa seguir danzando con forma cúbica al ritmo que él me mande, siempre que de vez en cuando tu cara de as choque durante un instante con la mía.

martes, 8 de noviembre de 2011

...Involución


                Cuando la violencia aumenta día tras día es complicado hablar de evolución. También cuando hemos pasado de que los pequeños puedan compartir juegos en la calle a que deban estar continuamente vigilados para que no desaparezcan ante nuestros ojos. Vamos para atrás si consideramos a una persona mayor un simple estorbo y sólo valoramos la posibilidad de que nos deje una buena herencia; cuando muera lejos, claro. Retrocedemos cada vez que llame más la atención un programa con las vergüenzas de famosillos, que un reportaje sobre el hambre en el tercer mundo y las posibilidades de vencerla. Caemos al pozo cuando hemos visto el reportaje pero nos parece molesto y lejano, y ensucia nuestra rutina con algo de dolor. No subimos escalones de coherencia cuando seguimos esforzándonos por pensar que somos una especie con un planeta que dominar y no nos damos cuenta que el planeta estaba millones de años antes y seguirá estando millones de años después, sólo que no habrá espacio ni condiciones de vida aceptables para nosotros en él. Nos terminamos conformando con la idea de que cada uno no cuenta tanto y lo único que podemos hacer es lo poco que tenemos cerca, ¿pero realmente lo hacemos o sólo lo decimos? Evolución no es aprovechar la inteligencia para crear excusas y dejar pasar el tiempo, sino vivir en conciencia y hacer que el tiempo merezca la pena. Tras estudiar muchas veces los fantásticos avances de nuestra especie, su poderosa evolución, me queda la duda de saber si todo esto que hemos pensado siempre que suponía un camino hacia delante, no es más que un descenso imparable hasta la extinción de la razón. ¿No será todo involución?


Imagen de : http://www.cartastarotesoterismo.com

miércoles, 5 de octubre de 2011

...un nuevo día

algunos sueñan con ser dioses haciendo a otros esclavos
Mañana habrá un nuevo día. El sol aparecerá desde el puerto de Málaga (a los que ahora vivimos por aquí) y nos enseñará, inmutable, que fue pionero en reinventarse tras 24 horas de existencia. En el fondo, todos sabemos que no es así, y somos nosotros los que fingimos cada mañana descubrirlo de nuevo, sentirlo llegar, mientras somos también los que nos movemos respecto a él. Las noticias que hoy me han llegado no cambiarán esta percepción. Hoy he disfrutado del mar, he sentido la brisa en la cara, he sido feliz. También a la tarde, ya cuando las conversaciones deben hacerse con la luna pues el sol calienta a otros en poniente, he tenido que percibir cosas que, a priori, suponen cambios. Es difícil frenar la vocecita que busca recursos para asustarse y asustar, porque ella actúa mucho más veloz que ese mastodonte de andares lentos como el elefante que es nuestra conciencia. Pero no tengo miedo. He llegado aquí construyendo un futuro en fotogramas diarios que siempre encontraron el mejor momento y el mejor escenario para ponerse en acción. La vida siempre ha conspirado a mi favor incluso cuando yo había perdido la fe y pensaba que quizá lo hacía en mi contra. Las personas que piensan que juegan con mi destino no terminan de saber que sólo hay un director en este escenario, ni siquiera se han dado cuenta que son meros actores de reparto. Impresionan al público a veces, pero el director como mucho sólo puede lamentar esa manía de sobreactuar buscando poder donde sólo pueden destilar debilidad.
Hola la luna me ha dicho que no sabe qué pasará mañana, pues en el camino no se encontró con el sol para sacarle alguna información. Yo sólo puedo decirle a la luna que no se preocupe, que yo le garantizo lo que pasará mañana. Un nuevo día. Por mucho que algunos quisieran controlar eso... no pueden.

Yo prefiero vivirlo. Aceptarlo como venga. Imaginar esta noche como quiero que sea. Aceptarlo como venga.

Imagen de haciendofotos.com

jueves, 14 de julio de 2011

...controlando la alucinación

Pasa el tiempo y sigo soñando. Tan esperanzador como preocupante. Mantener una visión donde la acción no llega acaba probablemente transformándose en una alucinación. Es la parte preocupante. La parte esperanzadora es que, lentamente, con pies tan rígidos como los de una figura de hormigón, se siguen dando pasos hacia delante. El sueño no decae, aparece nítido y muestra otra realidad, como buen sueño que se precie. Una realidad diferente pero tan natural como la que vivo. Posiblemente otra vida en otro lugar que quiero “recordar”, o traspasar a esta. No quiero sustituir, quiero integrar. Sigo soñando que podemos, que cada uno de nosotros puede. Que ese vacío no es un trozo perdido sino más bien uno que rellenar. He comenzado pensando en el fin sin conocer los medios. Ahora van llegando los medios y todo conspira hacia un fin. Entre medias un ego que intento mantener animado como un peón responsable pero dócil para que no interfiera allí donde la razón no llega y la emoción toma el control. Sigo soñando que un sueño que tuve se hace realidad… abro los ojos y sigo viéndolo, ¿será que ha llegado?

lunes, 23 de mayo de 2011

...constancia

Hoy, tras las elecciones municipales y autonómicas, unos ganan y otros pierden, unos ríen y otros llevan cara de velatorio, pero hay muchas personas sorprendidas. Esas personas, valientes, decidieron que era el momento de demostrar que no vivimos tan bien, ni estamos tan acomodados, ni somos tan dóciles. Esas personas se lanzaron a la calle a mostrar su descontento y a dejar ver con claridad que la clase política y el modelo económico no los representaba y además eran los verdaderos culpables de una situación global caótica que suele ser el reflejo de muchos pequeños dramas personales
. Se movilizaron, se organizaron, mostraron un modelo de comportamiento donde la represión no tenía sentido (y menos en campaña electoral) y los dejaron actuar y hacerse notar. Esas personas, desde ayer por la noche están muy sorprendidas. Pensaban que el cambio motivado por su acción iba a ser global e inmediato. Pensaban que el lunes despertarían en un nuevo escenario, en una nueva política, en una nueva sociedad. Hoy ya no están sorprendidos, ha sido una noche larga que da para interiorizar la realidad. Hoy están desencantados, desilusionados... no dan crédito. Los fracasos suelen ser esas cosas que, normalmente tras mucho esfuerzo,  no salen como a tu interior le gustaría que salieran, y esa es la sensación de muchos, de esfuerzo en vano. 
Yo sólo les digo desde aquí que no recuerdo nada importante realizado sin constancia, sin esfuerzo continuado, sin pasos adelante cuando las cosas te animan a abandonar. Lo que muchos creían definitivo no es mas que una chispa, diminuta pero vibrante, que necesita ser alimentada con la constancia, con el combustible de la fe en algo que debe ser pero que queda muy lejos aún. La verdadera respuesta a todas esas ilusiones llegará dentro de un año, si su constancia lo permite. Si no, la chispa se apagará y quedará en la breve anécdota de un Mayo cualquiera.

miércoles, 11 de mayo de 2011

... el domador

Ruge la bestia y el domador recuerda momentos pasados. Horas de duro trabajo, disciplinada rutina y no pocos sustos. Momentos de rebeldía interna y de reecuentro de un ser salvaje con su más profundo instinto. Hoy resuena igual. Las maderas crujen como quejándose por el ruido hueco, grave y profundo. Tiembla el techo levemente... y algún que otro corazón.
"Sería mucho más sencillo si esa llamada nunca volviera", se dice, pero sabe que es poco menos que inevitable. Lo peor no es que llegue, sino que suele hacerlo sin avisar, como una tormenta en Mayo, sin tiempo para resguardarse ni cualquier preparación. Ahora, aunque pudiera parecer lo contrario, lo más importante es mantener la calma, mucha calma. La bestia te espera, fiera, y un domador acelerado es lo último que desea ver. Puede ser habitualmente la primera decisión tomada por alguien mas novel en la difícil misión de calmar algo cuyo poder supera con creces el tuyo. Suele en esos casos ser también la última decisión tomada en una efímera vida.
Me acerco sigiloso y la veo, latiendo, palpitando, con ganas de escapar. Muestra sus garras amenazantes fuera de los barrotes. A veces me parece verlo como la imagen de un saludo inocente en una mañana de fusilamientos, en una película nunca rodada del maestro Buñuel.
Vieja conocida, amiga en tantas historias y terrible enemiga en otras tantas de señales imborrables, cosidas a fuego por los surcos que dejaron sus afiladas uñas en mi tostada piel. La miro y respiro. Asumo el ritmo que marca su respiración. Sonrío levemente y ella me mira conocedora de mi plan. Ruge fuerte y luego más débil, y seguimos respirando los dos al unísono, sólo que ahora el ritmo lo marco yo. Cada vez más suave, cada vez más lento. Me sigue mirando. Zigzaguea en su reducido espacio mostrándome la cruda realidad, diciéndome: "¿De verdad esperas que permanezca tan tranquila, día tras día, como si no fuera nada, como si todo el volcán se hubiera apagado sin más? No me contestes, ya sé que sabes que no".
Yo la observo y escucho su mensaje. Me siento lentamente mientras ella se tumba con una calma inconcebible sólo cinco minutos atrás. Cierro los ojos y me pregunto en silencio: "¿Qué hice yo para hacerla despertar con tanta fiereza?". Espero. Suena sobre mis hombros el viento del atardecer y me parece oír un rugido suave que mesa mis cabellos y me dice susurrando: "Tus barrotes son gruesos como estos que me confinan, pero tu bestia cuando despierta los destroza como una manada hambrienta. Hoy mi rugido saludaba a tu grito desconsolado de frustración".

Ahora las bestias duermen tranquilas. Un día cualquiera en la vida de un humilde domador. Otra lección.

(Bestias de cada día...cantadas por Bruce) - Atlantic City.


Fotografía de fernandomalo.blogia.es

lunes, 4 de abril de 2011

... es muy cómodo

Es cómodo pensar que otro tiene que solucionarme mis problemas. Uf, ¡qué descanso! Sólo es necesario ir cada cuatro años a una pequeña cámara cerrada, coger un papel (en muchos casos prácticamente al azar porque tampoco nos importa demasiado leer esos aburridos papeles donde esos señores ponen lo que en teoría harán si ganan) y meterlo en una urna de metacrilato.
Después de eso, poco más, alegrarme si el que salió finalmente es el mismo que yo puse en el sobre (no por nada demasiado concreto... básicamente porque a todos nos gusta ganar en algo, y esto es como una pequeña lotería... sin regalo, eso si), o enfadarme brevemente si no predije al vencedor... y esperar.
Sí, esperar, porque ese señor es el responsable de mi felicidad. Todo lo que me pasa es por su culpa. Si no tengo trabajo, si mi trabajo no está muy bien pagado, si ahora con ese sueldo no puedo viajar, o si están quitándome de fumar en mi bar preferido. Todo lo que me pasa es culpa suya. ¿Yo? pobre de mi. ¿Qué puedo hacer yo? Si soy sólo una hormiguita, yo nada puedo hacer. Estoy a la merced de ellos. Sí, es realmente cómodo.
¿Nos ponen fácil hacer algo diferente? Pues está claro que no. Es cierto que desde pequeños nos han condicionado para que los éxitos sean puramente nuestros, y los fracasos culpa del de al lado. No hay más que ver a cualquier persona que tiene un tropezón por la calle (y se ha realizado como experimento), lo primero que hace es mirar si hay alguien cerca a quién culpar de la situación. Cuando lo encuentra, se queja, dice que podría avisarle, si tiene ropa de construcción le dice que si él es el responsable de arreglarlo, si la ropa tiene siglas de una empresa colaboradora del ayuntamiento dice que la culpa es del gobierno que no destina dinero a esas cosas importantes. Si por el contrario no pones a nadie cerca de la escena; el señor mira atrás, ve el socavón, se ríe de su torpeza y sigue andando.
Esto nos pasa en todos los ámbitos de la vida. Es más sencillo ceder la responsabilidad de nuestras vidas a otros que a nosotros mismos, es muchísimo más sencillo vivir en la miseria quejándose de la incompetencia de otros, que tomar la decisión de revelarnos contra ella y trabajar al máximo por superarla, sabiendo que podremos errar muchas veces y tendremos que levantarnos y seguir... y que todo será responsabilidad nuestra.
Si se demuestra que es posible mantener nuestra libertad, nuestra más básica capacidad de elegir cómo nos puede afectar cualquier cosa, desde un cumpleaños a una estancia en un campo de concentración, ¿cómo podemos renunciar a la libertad que conlleva la responsabilidad de nuestras vidas? ¿De verdad es eso todo a lo que aspiro como persona? ¿Quedarme sentado quejándome en el sofá? Es cómodo, pero tengo que decirte que no es real. Tú eres el único responsable.

(fotografia de friki.net)

viernes, 21 de enero de 2011

...ilusión

No sé encontrar las palabras para definirte, ni como cambiaste tanto mi vida en tan poco tiempo, pero si puedo al menos intentar expresar aquellas situaciones donde te reconozco, donde te veo fuera de mí. Porque tú no me perteneces, ni eres propiedad de nadie, eres universal y sólo hay que encontrar la manera de que te hospedes en cada uno de nosotros y formes parte de nuestro caminar.
Estás en ese niño que espera en la cola del circo, que sueña despierto con aquello que verá. También en esa madre, que nunca estuvo más feliz porque su barriga creciera, que jamás una fecha le significaría tanta felicidad. Te gusta aparecer en casa de esa abuela que sabe que al menos por cumplir y llevarse el regalito que ella les tiene preparado, sus nietos y bisnietos pasaran hoy a saludarla. Sueles repartirte entre aquellos que dentro de un cuerpo como el de todos albergan ideas de cambiar el mundo, de convertirlo en algo más parecido a lo que fue de joven, antes de que le obligáramos a madurar mal. Te escondes detrás de esa mirada joven en la que se refleja un tren del que bajará alguien a quién ella prestó su corazón, mientras el momento de encontrarse de nuevo llegaba. Iluminas la sonrisa de esos peques calvitos, enfermos, compañeros de cuarto de hospital, cuando una persona detrás de una nariz roja y un gorro raído y mal acoplado les hace dos tonterías y les dice suavemente que si siguen sonriendo, pronto saldrán. Dentro de ese payaso de tardes frías de hospital sí que estás.
Estás ahí, siempre ahí, diciéndome al oído que esta vez te quedas, que no me abandonarás. Yo luego te contesto que he aprendido a encontrarte, renovarte, seguirte en mi caminar. Que estoy tan agradecido que en todo el tiempo que aún queda intentaré hacerles ver a los demás que una vez que te hospedas en ellos la vida continúa de manera diferente, como la aventura a la que se enfrenta esos dos niños que acaban de encontrar una caja de cartón con la que jugar.

lunes, 20 de diciembre de 2010

...mudanza

Miro a la ventana. A la ventana que fue mi conexión con ese jardín interminable de nubes de algodón y algún rayo estrepitoso. Una pasarela metálica que nunca recorrí, pero que ayudaba a orientar tu mundo, cuando las nubes cambiaron de sitio y ahora se encuentran abajo. Todo puede darte vueltas y perder su posición. Aquellas prioridades de siempre, ahora lejanas, tan abajo, casi no pueden verse... pierden su dimensión.
El corazón no deja difuminar nada, sólo guarda recuerdos, aguarda el momento y destapa esencias que nublan la ventana como el té caliente en una tarde lluviosa del invierno del Sur. Estas lejos y lo sabes.
Me gustó este lugar. Disfruté de él. Una ventana con vistas que unía mundos opuestos, conectaba océanos y me hacía crecer, en lo bueno y en lo malo como se suele decir. Con lo que dejas atrás y por lo que encuentras delante aunque en el tiempo no haya más nada que el ahora.
Llegan otros momentos, la vida sigue sucediéndose y reinventándose a cada segundo, proyectando en nuestras mentes lo próximo que viviremos. A veces los cambios son imperceptibles, ilusorios, todo parece una calmada continuidad. Pero otras veces un segundo es un mundo y dos ya la eternidad. Los vacíos no se llenan y hay que decidirse a actuar.
Cuando uno nunca valió para una revolución, sólo le queda el movimiento silencioso, perenne, constante, firme. En esas me encuentro, avanzando. Como el movimiento de las piedras de las pirámides en el antiguo Egipto, con un movimiento casi inexistente que sólo con distancia se puede reconocer.
Hoy miraba a la ventana, como tantas veces, y en el reflejo veía a otra persona. La misma sensación de calma y atemporalidad, pero un brillo diferente en los ojos, el de esa fuerza interior que muestra el camino y marca la diferencia entre desear y tener, esa llama que es la que te hace actuar.
Me voy mudando poco a poco, y eso no quita que pase alguna vez por aquí para ver que todo sigue en orden, pero dentro de poco os enseñaré mi nuevo hogar. Nuevas vistas. Personas de siempre. La conjunción perfecta en el camino a la felicidad... a esa felicidad que no es un destino, sino cada paso que das.