martes, 11 de octubre de 2011

... El nombre más corto salva su vida (humor)

De repente un señor japonés muy bajito se levantó y dijo...
Un día, en un vuelo de Madrid a Caracas, de la megafonía surgió el siguiente mensaje:
Lamentamos informarles que hemos sufrido una avería grave en el sistema mecánico y que tras ver que solo disponemos de un paracaídas y el equipo para sobrevivir en el océano para una sola persona, el capitán ha decidido que este equipo será para la persona que posea un nombre mas corto.

En ese momento se levanta un chino y dice: yo cleel que palacaidas sel pala mi. Yo me llamal "O".

La tripulación le estaba dando todo el equipo de supervivencia cuando de repente un señor japonés muy bajito se levantó y dijo: Disculpal letlaso. Mi no entendel idioma de celvantes. Ahola ya sabel y cleel que palacaidas sel pala mi. Yo llamal me "CASI-O".

La tripulación estaba mas apurada que los músicos del Titanic cuando vieron que no había propina el día que mas tocaron, pero le quitó el equipo al Chino y se lo dió al japonés.

Finalmente estaba para saltar mientras los demás del avión se despedían unos de otros, cuando una persona pegó un berrido como si llamara a un rebaño para que todos se callaran, y dijo: Me vaih a perdoná pero ezque ejhtaba en plena ziezta (ya gracias a Artur Mass - también llamado Arturito Mas x Menos ; sobre todo relación cabeza y cerebro - todos sabemos lo mal que hablamos los andaluces, por eso en el avión tuvieron que encontrar un traductor andaluz - español, que como los médicos, siempre suele haber alguno en el avión... A partir de ahora traduciré todo para que los comentarios puedan entenderse por todos aquellos que disponen de mejor educación y no han sufrido a los profesores que se pasan todo el día sin hacer nada en los bares gastándose el dinero de las peonadas de los agricultores andaluces que tampoco trabajan, gracias sobre todo al dinero que dan algunas comunidades autónomas, como bien recuerdan mintiendo sus políticos, a los que parece que su sueldo por decir pamplinas (si no eres andaluz, gilipolleces pero dicho con mas arte) no viene de los impuestos que pagamos todos.

Bueno, no os olvidéis que el andaluz estaba hablando en el avión mientras Casio estaba con la sonrisa pensando que se libraba de una muerte segura. Traduzco el andaluz desde el principio: Me vais a perdonar pero es que estaba en plena siesta y me he enterado ahora de que el del nombre mas corto se salva de la tragedia. Me ha parecido increíble, porque en mi pueblo con la fresa casi no hay chinos, que haya uno que se llame O, pero es que casi me da algo cuando me cuenta mi señora que ha salido un japonés que se llama CASIO.

Pero vamos, lo que venia a decir, que me parece que el paracaídas va a tener que ser para mi.....
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Porque es que a mi mi padre me puso
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NI-CASIO



Dedicado a los que hablamos tan mal aquí por el sur y a mi Amigo Antonio Arenas que me lo contó hace unos meses y fue uno de los profesores (hay afortunadamente muchos de esos profesionales aún hasta en el Sur amigo Arturito) que cuando yo tenía doce años me supo transmitir con su profesionalidad y empeño la pasión por aprender... y hacerme entender por todo el mundo.


fotografía de vinividivinvi.com

miércoles, 5 de octubre de 2011

...un nuevo día

algunos sueñan con ser dioses haciendo a otros esclavos
Mañana habrá un nuevo día. El sol aparecerá desde el puerto de Málaga (a los que ahora vivimos por aquí) y nos enseñará, inmutable, que fue pionero en reinventarse tras 24 horas de existencia. En el fondo, todos sabemos que no es así, y somos nosotros los que fingimos cada mañana descubrirlo de nuevo, sentirlo llegar, mientras somos también los que nos movemos respecto a él. Las noticias que hoy me han llegado no cambiarán esta percepción. Hoy he disfrutado del mar, he sentido la brisa en la cara, he sido feliz. También a la tarde, ya cuando las conversaciones deben hacerse con la luna pues el sol calienta a otros en poniente, he tenido que percibir cosas que, a priori, suponen cambios. Es difícil frenar la vocecita que busca recursos para asustarse y asustar, porque ella actúa mucho más veloz que ese mastodonte de andares lentos como el elefante que es nuestra conciencia. Pero no tengo miedo. He llegado aquí construyendo un futuro en fotogramas diarios que siempre encontraron el mejor momento y el mejor escenario para ponerse en acción. La vida siempre ha conspirado a mi favor incluso cuando yo había perdido la fe y pensaba que quizá lo hacía en mi contra. Las personas que piensan que juegan con mi destino no terminan de saber que sólo hay un director en este escenario, ni siquiera se han dado cuenta que son meros actores de reparto. Impresionan al público a veces, pero el director como mucho sólo puede lamentar esa manía de sobreactuar buscando poder donde sólo pueden destilar debilidad.
Hola la luna me ha dicho que no sabe qué pasará mañana, pues en el camino no se encontró con el sol para sacarle alguna información. Yo sólo puedo decirle a la luna que no se preocupe, que yo le garantizo lo que pasará mañana. Un nuevo día. Por mucho que algunos quisieran controlar eso... no pueden.

Yo prefiero vivirlo. Aceptarlo como venga. Imaginar esta noche como quiero que sea. Aceptarlo como venga.

Imagen de haciendofotos.com

martes, 20 de septiembre de 2011

...cien


                Cien veces recordando que lo hacía sólo por mí. Tantos otros momentos de felicidad pensando que quizá lo hacía también por los demás. Un centenar de miradas hacia adelante y tantas otras recordando hacia atrás. Diez decenas de ilusiones puestas en negro para poderlas compartir en un mar donde no sólo los grandes patrones pueden navegar. Cien que empezó con un uno decidiendo como siempre ¿Cómo se tendrá que llamar? Centenario que no predice una muerte que se acerca sino poco menos que una joven pubertad. Cien reflejos de escritores, filósofos y profetas que no dejaron más que un deseo de un aprendiz de barrio del Sur. Muchas maneras de decir que sigo creyendo en creer y que no me convence rendirme ni de mí ni de nadie más. Cien pasos en una montaña que vista ahora desde aquí descubre su verdadero cometido, mostrarme que hay muchas montañas cercanas a las que todavía llegar. Cien y cien y algunos miles de agradecimientos a esas personas que un día decidieron leer lo que un loco, sin miedo como todos los locos, se atrevía a gritar. Número que no significan nada salvo la marca que dejan en ese paseo por los miedos, las esperanzas y los sueños que  quedaron marcados en ese parque que se ve desde la puerta de atrás. Un canijo y dos barriletes puestos en fila esperándome para hablar y hablar y hablar sin parar. Cien deseos de extender un solo y único estado de felicidad. El post número 100 de esas vueltas a la cabecita loca de uno al que olvidaron despertar a la realidad.

jueves, 15 de septiembre de 2011

...velocistas


Hay velocistas esplendorosos. Su amplia zancada emula a los guepardos mientras acarician el suelo en algo muy parecido a un vuelo rasante. Sus músculos parecen salir de su cuerpo, generar potencia infinita a un ritmo en el límite del impulso eléctrico. No hay señales conscientes, solo un patrón inconsciente que lleva al límite esa fantástica capacidad. Son perfiles poderosos, avasalladores, explosivos. La vida en la élite es corta pues el cuerpo tiene más límites de los que ellos aprecian en su lucha contra el cronómetro y la competencia es brutal. Miradas desafiantes en la línea de salida. Juegos de egos enfrentados para obtener una milésima de ventaja que pueda ser crucial. Algunos consiguen hacer de su carrera un camino de lucro y éxito y con suerte mantienen los réditos durante un periodo importante de su vida. La mayoría no. Acaban enfrentándose a otros ritmos de vida, carreras mucho más largas, de fondo, molestas y desconocidas para estos corredores de alta velocidad.
En la vida siempre he preferido las carreras de ritmo sostenido. Aquellas que dan tiempo a chequear tu interior y regular los esfuerzos. Aquellas  donde el crecimiento es continúo y no depende de la explosividad de un momento de gloria. Muchas veces he visto a velocistas pasarme como ciclones mientras miraban para atrás con esa zancada primorosa, mientras mi ritmo continuo, de aspecto cansino y poco estético quedaba muy muy atrás.  A la mayoría los encontré en el camino, lesionados en su ego, absortos tras perder su grácil estilo, desorientados al ver que trataron de correr la carrera de su vida apostando todo sólo a nueve segundos de gloria y olvidando lo demás.  Traté de hacerles ver que la meta estaba mucho más allá.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

...esperar


Esperar es ingrato. Uno se queda ahí, a las puertas de algo que tiene previsto hacer, y el momento no llega. Buscamos alternativas para que ese tiempo pase sin que nos demos cuenta, lo más rápido posible. Una revista, un vistazo al móvil, o darle dos vueltas más a aquel asunto que ya nos iba apareciendo en nuestros pensamientos cuando aún veníamos de camino. ¿Qué tiene ese rato que lo hace tan inútil? ¿Lo es por inesperado, por aparecer justo cuando menos apetece, por no avisar y sorprendernos sin nada previsto para llenar el vacío...?
Y si ese fuera el momento. Ese momento que esperábamos para tener nuestra gran idea. Ese espacio de tiempo donde dejar la mente en blanco y conectar con ese pobre cuerpo que nos acompaña siempre, a pesar de nuestra indiferencia. Esa oportunidad de conocer a las personas, a esas personas anónimas que por el simple hecho de llamarse así ya no merecen mucha más atención. Y si fuera el momento que el destino nos ha ofrecido para cambiar nuestra vida… o quizá estabas esperando a que ese momento fuera avisado con luces de neón para no dejarlo escapar. No malgastes un segundo. Son todos igual de válidos. Las experiencias que decidamos afrontar y disfrutar en esos momentos serán las que además de válidos los harán especiales.